En estos días de Semana Santa, pensé en compartirles un precioso poema de Gerard Manley Hopkins (Stratford, Londres, Reino Unido, 1844–Dublín, Irlanda, 1889), quien fue un sacerdote jesuita muy interesado por el arte, tanto por la pintura, la música y, sobre todo, por la poesía; cuenta con una obra interesante que influyó en poetas del siglo XX, como T.S. Eliot, W.H. Auden, Seamus Heaney y Ezra Pound, por mencionar algunos. El poema se intitula “The Lantern Out of Doors” y se publicó 30 años después de que falleciera el poeta en una colección que editó su amigo Robert Bridges. Aquí está la traducción que realicé, la cual espero que les guste y les lleve a la reflexión en estos días:
La lámpara al aire libre
A veces una lámpara se mueve en la noche
y llama nuestra atención, ¿quién anda ahí?
Pienso: ¿de dónde y hacia dónde, me pregunto, adónde
con su vadeante luz en medio de la ancha oscuridad?
Hombres van en lugar de mí, a pesar de su brillante belleza
de figura o mente o de cualquier otra que no es rara;
llueven contra nuestro densísimo aire de pantano
ricos rayos, hasta que la muerte o la distancia los apagan.
La muerte o la distancia pronto los consume: viento
es lo más que puedo ver, estar hasta el final
no puedo, estar fuera de la vista es estar fuera de la mente.
A Cristo le importa, a Cristo le interesa, qué confesar o enmendar
ahí; los mira, quiere sus corazones, persigue su atención, sigue sus pasos con gentileza:
el rescate, la salvación, primero, rápido, de su último amigo.
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