Las agresiones por parte de los agentes de la Guardia Nacional de Texas han terminado, o al menos fue lo que se observó durante este lunes en recorrido realizado por Norte Digital en los alrededores de la compuerta 36 del bordo fronterizo.
Luego de que durante el fin de semana se documentaron agresiones físicas y verbales que los elementos de la milicia del estado de Texas habían cometido contra los migrantes que intentaban internarse hacia los Estados Unidos, ahora el panorama es completamente distinto.

Las camionetas tipo pick up que utilizaban los agentes de la Guardia Nacional para pasearse sobre el bordo fronterizo y rodear inmediatamente a aquellos que intentaban poner pie en suelo estadounidense, ahora permanecen mayormente estacionadas y alguna que otra es usada en recorridos ocasionales, los agentes ya no mantienen contacto con los migrantes.
Aquella cerca de alambre de navajas, que fue la culpable de iniciar una controversia entre el Gobierno de Texas con la Corte Suprema de Estados Unidos, ahora es pasada tranquilamente por los migrantes, que con palos y sus propias ropas consiguen hacer un espacio lo suficientemente grande para poder ingresar a EU.

El suelo norteamericano que permanecía extremadamente vigilado por los elementos de la milicia texana, ahora es atravesado por pies migrantes que inmediatamente después de que cruzan la cerca de alambre, van despavoridos hacia la compuerta que se encuentra en el muro, donde otros grupos de migrantes esperan la llegada de camiones que los lleven a centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en la ciudad de El Paso, Texas.
Durante la estancia en los alrededores de la compuerta 36, se vio a más de una centena de migrantes que atravesaron la cerca de alambre de navajas y esperaron pacientemente su turno en el muro fronterizo para entregarse formalmente a las autoridades migratorias.
Pese a la relativa tranquilidad que se vive en la frontera entre Juárez-El Paso, el viernes pasado, el gobernador de Texas, Gregg Abbott, anunció la construcción de una base que albergará a más de mil 800 soldados de la Guardia Nacional en el poblado de Eagle Pass, Texas, misma frontera donde el pasado 12 de enero, una madre y sus dos hijos fallecieran ahogados tratando de cruzar el río Bravo.
Por ahora, y solo por ahora, la frontera no está abierta para los migrantes, pero tampoco hay quien detenga su camino hacia territorio americano.
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