En los meses de junio y julio de 2026 ocurrieron mil 484 interrupciones en 187 pozos de suministro de agua potable que existen en la ciudad, informó la directora de operaciones de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Ciudad Juárez (JMAS), Paola Moreno.
Cuando eso ocurre, las personas que viven en la colonia afectada no tienen más alternativa que esperar a que el personal del organismo reactive el pozo y se restablezca el suministro.
Si la reparación tarda demasiado -explicó- deben coordinar una acción emergente que consiste en llevar agua en una pipa, comunicándose previamente con los vecinos para llegar cuando ellos estén en casa.
La incidencia de fallas en los pozos va disminuyendo de acuerdo como bajan las temperaturas en la temporada, explicó.
“En los indicadores anuales que manejamos, esa es la tendencia. Todos los meses se revisa cuantas interrupciones hubo en el mes”, apuntó.
Por eso, cuando aumentan las temperaturas en verano aumentan las interrupciones, y cuando va terminando el verano, en agosto, septiembre y octubre, disminuyen, detalló.
La mayoría de los cortes del suministro de agua están ocurriendo en el sector suroriente de la ciudad, lo cual –precisó Moreno– coincide con la intermitencia de energía eléctrica.
Aclaró que también pasa que en ubicaciones donde no se ha resentido un apagón como tal, se registran ciertas intermitencias del fluido eléctrico, y cuando eso ocurre, el pozo activa un mecanismo de protección y deja de funcionar.
Es por eso que –apuntó– algunos usuarios comentan que sí tienen electricidad, pero no tienen agua y eso es así porque, cuando hay un bajón de energía, el motor del pozo se detiene por el ya referido sistema.
“Una vez que se revisa que el sistema eléctrico está estable, lo vuelven a echar a andar”, comentó.

Suroriente, el foco del problema
La funcionaria –especialista en temas hídricos por la UACJ– detalló que las partes más afectadas en esta temporada están en colonias como Hacienda de las Torres Universidad, San José, Sierra Vista y en general, todas las del suroriente, de aquel lado del bulevar Independencia.
Precisó que el número de interrupciones no corresponde al número de pozos, porque muchas veces ocurren varios eventos en un solo pozo.
Por ejemplo, hay un pozo en el que ya llevan 25 interrupciones debido, lamentablemente, a un tema de vandalismo, refirió.
Aparte de lo complicado que puede ser echar a andar un pozo nuevamente, los cortes de energía pueden ocasionar daño al sistema electromecánico.
Eso ha obligado a que se busquen alternativas de solución, abundó.
“Estamos haciendo algunas adecuaciones eléctricas, viendo algunas opciones de baterías o plantas de emergencia, sopesando la carga que se requiere para poder echar a andar un pozo”, detalló.
No se trata solo de una inversión de recursos, sino de revisar el espacio donde se necesitaría instalar y la seguridad del lugar, porque –insistió– los pozos más vandalizados también están en el suroriente.
“Nos roban cable porque piensan que es de cobre y no saben que están mermando una fuente de abastecimiento”, lamentó.
De acuerdo con la directora de operaciones, existe una coordinación estrecha con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), para atender las incidencias derivadas de los apagones o cortes del flujo eléctrico.

Coordinación permanente con CFE
Aunque en estos días la paraestatal tiene un encargado de despacho, Eduardo Hernández, por la salida del superintendente Adrián Carrillo, Moreno sostuvo que el trabajo en conjunto continúa.
Hay la disposición –dijo– de compartir toda la infraestructura de la Junta con la CFE.
“Hay disposición. Si se presenta alguna situación a deshoras, de trabajar en conjunto, tenemos una muy buena comunicación técnica y la coordinación es permanente”, reiteró.
Respecto a las causas de las interrupciones, afirmó que la CFE les ha informado que la mayoría de sus apagones son por factores externos, como conexiones irregulares conocidas como diablitos.
“Hay pozos que se nos han descompuesto de alguna bomba o un motor, y eso sí requiere un día y medio de trabajo o 72 horas continuas, porque no hay descanso. En esos casos sí mandamos pipas de suministro”, puntualizó.
El parámetro es que, si un día completo no hubo agua, ya es forzoso que manden una pipa, aunque las personas no tengan depósitos, aclaró.
Indicó que el agua se les lleva y en ocasiones la almacenan en lo que pueden, pero todo se coordina para que cuando la pipa llegue, la mayoría de las personas estén sus casas.
Un pozo puede arreglarse entre uno a tres días dependiendo cual es la afectación, y cuando se determina que se va a tardar más, se coordinan con el departamento de extracción y comunicación, añadió.
Recordó que cuando las personas marcan el 073 para reportar la falta de agua, lo primero que hace el personal de la Junta es revisar por qué no tienen el suministro.
A partir de ahí, determinan si es necesario mandar la pipa, concluyó.
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