La historia comienza en el arroyo de la Tapioca, un punto de alto riesgo cada vez que llueve.
El Municipio anunció su canalización con 50 millones de pesos de recursos federales.
Sobre este cauce corre la calle Tapioca.
Cuando el agua baja con fuerza, invade la vialidad y pone en peligro a peatones y automovilistas.