¿Se murió el amor? Difícil responder esa pregunta. Lo que sí se encuentra en franco declive es la formalización legal de las relaciones de pareja, el matrimonio, pues.
El día 14 de febrero, conocido en una parte del mundo occidental como “Día del amor y la amistad”, suele servir, entre otros aspectos, como ocasión para iniciar las campañas de matrimonios colectivos que, desde hace años, lleva a cabo el Gobierno del Estado de Chihuahua.
La oferta que suele hacer la autoridad es de realizar la boda sin mayores costos, con la primera acta gratis y una fiesta colectiva donde, además de música, ambiente y felicitaciones de parte de las o los gobernantes, se rifan regalos y hasta paquetes de viajes “de bodas”.
No obstante, esa atractiva oferta, el matrimonio, entendido como el contrato civil que firman dos personas para legalizar su relación sentimental, ha ido en declive.
Cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el Inegi, muestran que la cantidad de matrimonios ha ido de bajada en los últimos 10 años.
Mientras que en el año 2013 se firmaron 19 mil 191 contratos de matrimonio, en el 2023, la cantidad bajó a 17 mil 325, una pérdida de mil 866 en un lapso de 10 años, que representa una caída del 9.7%.
La reducción ha sido una constante desde el año 2015, según el Inegi, pues en aquel año 20 mil 150 contratos matrimoniales, la cifra más alta en los últimos 13 años.
Sin embargo, para el 2020, el año de la pandemia, la cantidad bajó a 10 mil 828 matrimonios en todo el estado.
Desde entonces, el registro ha ido aumentando, pero sin alcanzar los niveles de la década pasada.
¿Por qué no se casa la gente?
De acuerdo con opiniones de especialistas e, incluso, de personas que mantienen su relación en condición de unión libre, el contrato civil dejó de tener relevancia.
En términos generales, se le ve como un “yugo” o un “instrumento de control por parte del Gobierno” a una relación que “no necesita de un papel”.
La postura oficial, sin embargo, es totalmente distinta, pues se advierte que la falta de un acta de matrimonio dificulta todo tipo de trámites y, sobre todo, el traslado de dominio de los bienes.
El matrimonio “ante la ley” representa la legalización de la situación conyugal, lo cual da seguridad y certidumbre jurídica a sus familias, según reza la propaganda gubernamental en torno a los matrimonios colectivos que, por lo regular, se celebran en febrero de cada año.
La falta de un acta matrimonial civil es la causa de que las personas no puedan reclamar sucesiones, herencias o el derecho a recibir el pago de los fondos de retiro de la pareja, cuando éste o esta fallece.
En cambio, si se cuenta con el matrimonio civil, se le da seguridad y certidumbre jurídica a sus familias, se les hace sujetos de los derechos y obligaciones que el matrimonio conlleva.
Beneficios como los alimentos, filiación, parentesco, ayuda mutua y educación de los hijos quedan elevados a rango de ley con la firma matrimonial, según la difusión de las campañas de matrimonios colectivos.
La oferta del Gobierno del Estado para este año es similar a la de los anteriores: trámites gratuitos, ceremonias colectivas, presencia de autoridades y, según sea el caso, hasta rifa de regalos.
Solo falta que las parejas decidan tomar la decisión, la pluma o el plumón, y estampar su firma en el acta.
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Por Alejandro Salmón Aguilera