En el ala noreste del estadio olímpico Benito Juárez, hubo un colapso en las gradas. Al menos 10 personas que observaban el partido de futbol resultaron lesionadas y se encuentran tendidas en en el suelo, entre escombros.



Los cuerpos de emergencia se activaron y un despliegue de rescate se activó.
Elementos del Ejército Mexicano entran en acción y se meten al espacio deportivo.
Son las 8:55 horas y hasta una aeronave de ala rotativa del Army (Ejército de Estados Unidos) se moviliza y aterriza en el estacionamiento, levantando una enorme ola de polvo que se expande y se eleva decenas de metros.




Ambulancias de la Cruz Roja Mexicana con unidades especializadas en rescate urbano arriban también.
Unidades del Heroico Cuerpo de bomberos llegaron y se estacionan en batería.
Mientras tanto, agentes de la Guardia Nacional de México establecen una zona de vigilancia en las inmediaciones. Nadie entra y nadie sale del estacionamiento. Esa es la orden.




Un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana llega del lado norte y desciende en el centro del estadio. En unos minutos se va, al parecer con un lesionado rumbo a un hospital.
El poderoso rugir de sus hélices se escucha a cientos de metros de distancia.



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