La serie «House of the Dragon» está alcanzando el clímax de su primera temporada y ahora, tras la muerte del rey Viserys Targaryen en el octavo episodio, todo está listo para que explote la Danza de los Dragones.
Durante los ocho capítulos, los productores se han encargado de sembrar las semillas de la colosal guerra civil que veremos, la cual es impulsada por la sucesión al trono de hierro tras la muerte del monarca.
A este punto de la historia, tenemos dos personajes que aspiran a gobernar Poniente: la princesa Rhaenyra Targaryen, nombrada heredera por el propio Viserys, y el hijo de la reina Alicent Hightower, Aegon II fruto de su segundo matrimonio.
¿Qué pasa en el libro luego de la muerte del rey Viserys?
De acuerdo con el libro Fuego y Sangre de George R. R. Martin, tras la muerte del rey, un criado le informa a Alicent lo ocurrido, por lo que ella y sus “verdes” comienzan a conspirar para coronar a Aegon II y no a Rhaenyra.
Así, ella y Ser Criston Cole ordenan aislar al criado para que no informe a nadie más sobre lo ocurrido y ellos puedan comenzar a mover sus piezas dentro de la corte y violar la voluntad de Viserys sobre el reinado de Rhaenyra.
Cuando muere un rey según la tradición, se debe dar la orden de sonar las campanas de manera especial para que el pueblo este al tanto, además de enviar mensajes a todos los señores de Poniente para que acudan a rendir sus respetos.
Sin embargo, Cole, Alicent y su padre, Otto Hightower, optaron por el silencio absoluto para poder coronar a Aegon II antes que Rhaenyra sepa de la muerte del rey y pueda reclamar su derecho al trono.
Los “verdes”, es decir, la gente que apoya el reclamo de Alicent y su hijo Aegon II, reprimen a todo aquel que se ponga del lado de Rhaenyra; el más claro ejemplo es Lord Lyman Beesbury.
Beesbury es el único que, durante la conspiración en la corte, apoya el derecho legítimo de Rhaenyra, sin embargo, eso le cuesta la vida; algunos dicen que murió enfermo dentro de una celda y otros más que fue asesinado en plena corte por Criston Cole.
Tras la coronación apresurada de Aegon II, quien no quería ser rey, pero fue convencido por su madre de usurpar el trono, la noticia finalmente llega a Rhaenyra, quien estaba en labor de parto de Rocadragón.
De hecho, el coraje de la princesa es tal, que su hija nace muerta y deforme. Es entonces que Rhaenyra y Daemon toman cartas en el asunto y se desata la llamada Danza de Dragones; la cual veremos en su máximo esplendor.
Sólo faltan dos episodios para que termine que poco a poco ha ido borrando el mal sabor de boca que dejó el final de Game of Thrones en 2019.
(rh)