Con tres unidades modelo 2025, cada una de las cuales realizó alrededor de 50 viajes por día y movilizó en promedio de 850 a mil 300 personas diariamente, en el semestre que acaba de concluir se inició la prestación del servicio IndioBús en el llamado Campus Norte de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
Aunque desde 2010 se ofrece el servicio de transporte gratuito para estudiantes, docentes y personal administrativo de la UACJ que deben trasladarse hasta Ciudad Universitaria (CU), recién en este semestre se empezó a ofrecer para quienes se dirigen a Rectoría y a los institutos ubicados al norte de la ciudad, lo que se conoce como Campus Norte, aseguró Pedro Yáñez, director general de Bienestar Universitario.



“En promedio, entre 3 mil y 3 mil 600 personas utilizan el IndioBús para llegar hasta CU, donde alrededor de 7 mil estudiantes toman sus clases. Para este servicio se ofrecen rutas que parten desde diferentes sectores de la ciudad en horarios específicos, un esquema que está consolidado desde hace más de 10 años”, dijo.
Sin embargo, el mismo esquema no era funcional para los otros institutos de la UACJ, por lo que el modelo a aplicar debía ser diferente.
El nacimiento del Circuito Norte
De alguna forma, los estudiantes ya cubrían su necesidad de transporte para llegar a los institutos, pero muchos de ellos alzaron la voz porque batallaban con el gasto y con las rutas de transporte público.
Atendiendo esta necesidad fue que en enero pasado nació el llamado Circuito Norte, que de 5:50 de la mañana a 10 de la noche da servicio a los institutos de Arquitectura, Diseño y Arte (IADA); Ingeniería y Tecnología (IIT); Ciencias Sociales y Administración (ICSA); Ciencias Biomédicas (ICB) y Rectoría.

“A nuestra estrategia de IndioBús para dar cobertura a toda esta zona le llamamos Circuito Norte. Arrancó en enero después de algunos estudios que hicimos sobre el uso de transporte por parte de nuestra comunidad universitaria”, asegura el director de Bienestar Universitario.
Recuerda que inicialmente se planteó una propuesta de traslados convencionales desde distintos puntos, pero era imposible dar cobertura a toda la ciudad. Tras un análisis, se detectó que bajando por la avenida López Mateos hasta el eje vial Juan Gabriel y regresando por la avenida Plutarco Elías Calles, se tenía conexión con 14 rutas de transporte público.
Este recorrido, con una frecuencia de paso de 20 a 30 minutos y prestado por unidades con capacidad para 41 pasajeros sentados, se planteó a los estudiantes y la propuesta fue bien recibida. Cuenta con 16 puntos de ascenso y descenso, hasta los que pueden llegar en numerosas rutas del transporte público, incluido el BRT I y II.
“Es un circuito que funciona en conexión con otras rutas de transporte público, por lo que tienen que utilizar dos transportes, cosa que no les ha venido de forma negativa; de hecho, lo han tomado muy bien. A cinco meses, hemos tenido muy buena respuesta y ciertos paraderos, a ciertas horas, están muy llenos de estudiantes”, dice Yáñez.
Antes de su implementación, durante el segundo semestre de 2025, se realizó una campaña de difusión para que los estudiantes supieran que, desde el primer día de clases de 2026, podrían contar con este servicio, una promesa que había hecho el rector Daniel Constandse y que se concretó en su primer año al frente de la máxima casa de estudios de la frontera.
Desde el primer día, el servicio fue bien recibido por los alumnos, destaca el director de Bienestar Universitario. Un mes después, ya lo estaban usando cientos de estudiantes, maestros y personal administrativo. Al finalizar el semestre, entre 850 y mil personas utilizaban diariamente el Circuito Norte, aunque en ocasiones movilizó hasta mil 300 personas.
“Hemos empezado a detectar las principales paradas, lo que nos ha permitido hacer algunos ajustes de frecuencias y conocer, por ejemplo, que el viernes el servicio se debe cortar entre las seis y las ocho de la noche porque no se utiliza. Pero de lunes a jueves comienza a las 5:50 de la mañana en la estación Aserraderos del BRT I (eje vial) y concluye a las diez de la noche”, detalla.
Los puntos con mayor afluencia de pasajeros, sobre todo en las primeras horas de la mañana, son aquellos que coinciden con las estaciones del BRT: Aserraderos, bulevar Óscar Flores (esquina con López Mateos, donde confluyen varias rutas de transporte público), Paseo Triunfo de la República y Plutarco Elías Calles.
Por ser el más alejado de las rutas de transporte público y no contar con una línea cercana del BRT, ICSA es el instituto al que llegan más estudiantes en el IndioBús. Le siguen IIT-IADA y Rectoría, que funciona como punto de acceso a ICB.
Para el regreso a casa, los principales puntos de descenso se ubican en Paseo Triunfo de la República y López Mateos; López Mateos y Simona Barba; López Mateos y Óscar Flores, así como la estación Aserraderos del BRT I. Cada recorrido tarda un promedio de 45 minutos, pero cuando hay mucho tráfico puede requerir hasta una hora.

Monitoreo permanente
Desde las 5:50 de la mañana hasta las 10 de la noche se cuenta con un monitoreo permanente del servicio, tanto con cámaras dentro y fuera de las unidades como con geolocalización que permite que la universidad sepa el lugar donde se encuentra cada camión, tanto en el Circuito Norte como en Ciudad Universitaria, menciona Víctor Manuel Villanueva Holguín, de la jefatura de Enlace Universitario IndioBús.

A través de una pantalla se generan señales de colores que muestran las incidencias en los recorridos. Por ejemplo, si la unidad se marca en rojo significa que el camión está detenido; azul señala que está en movimiento y permite ver la velocidad de su desplazamiento. El color blanco indica que la unidad está apagada. Si el camión pasa más de un minuto detenido, manda una alerta para verificar qué está ocurriendo.
A través de la plataforma Conecta UACJ, estudiantes, maestros y personal administrativo pueden consultar la ubicación de los camiones en tiempo real, lo que les permite calcular el tiempo para llegar de forma oportuna a cada punto de ascenso.
Como muchos de los jóvenes pueden llegar hasta los paraderos en patineta, patines o scooter, pueden subir con ellos a los camiones. Sin embargo, es imposible subir una bicicleta, por lo que actualmente se buscan opciones para brindar servicio a quienes la utilizan para llegar hasta dichos puntos.
“A lo que apelamos es a que la comunidad universitaria siga aprendiendo a usar el circuito, con sus precauciones y tiempos necesarios para no llegar tarde, pero no puede dudar que el camión va a volver a pasar en unos cuantos minutos”, destaca Yáñez.

Mejoras solicitadas
Tras cinco meses de implementación, las peticiones de mejora solicitadas por los estudiantes tienen que ver con fallas eventuales en aspectos como el aire acondicionado o retrasos debido al tráfico en Plutarco Elías Calles y López Mateos. Tampoco se registraron incidentes de seguridad ni colisiones por parte de las unidades que prestan el servicio.
“Hasta ahora creemos que ha sido un servicio bastante exitoso y noble y queremos que nuestra comunidad cada vez se vaya adiestrando más en su uso, que tome sus precauciones, que mida bien sus tiempos para que pueda estar en el lugar y horario adecuado para llegar a tiempo a sus clases”, remarca Yáñez.
Debido a que solamente los integrantes de la comunidad universitaria pueden abordar los camiones, al hacerlo deben registrar su gafete en el escáner, lo que permite llevar el registro de ascenso y descenso, así como un control estadístico de cuántos usuarios tiene el servicio y poder establecer los puntos de mayor afluencia.
Dentro de los camiones está prohibido fumar, vapear o comer; si alguien sube con un yogurt o cualquier bebida, se le pide que deposite el envase en el recipiente de basura.
“A los operadores (choferes) se les prohíbe reproducir música porque sabemos que hay estudiantes que vienen cansados o concentrados o que vienen haciendo tarea. No pueden utilizar el teléfono cuando van conduciendo. Si llega a una estación, ahí sí puede tomar alguna llamada, principalmente si es de su supervisor, pero mientras esté conduciendo no puede manipular ningún aparato celular”, explica Víctor.



IndioBús regresará el próximo semestre
Desde el primero hasta el último día de clases del semestre agosto-diciembre se prestará el servicio del Circuito Norte del IndioBús. En CU se extiende unos cuantos días más porque hay personal administrativo y docente que lo necesita.
“Seguimos considerando que estamos en una fase completamente inicial y de aprendizaje; todo el 2026 así lo vamos a seguir viendo, como una fase de aprendizaje para que se siga utilizando cada vez de una manera más óptima”, explica el director general de Bienestar Universitario, quien comenta que se instalará nueva señalización en los paraderos.
En cada uno de ellos se contará con señalamientos de dos metros de altura, a los que han denominado tótems, y que contendrán el nombre del paradero, información de la universidad y toda la información que se requiera sobre el Circuito Norte.
Se empezarán a construir durante las vacaciones con la intención de que estén listos para el siguiente semestre y permitirán contar con un espacio adecuado donde los estudiantes puedan esperar tanto el ascenso como el descenso.