Hace unas semanas, Carlos Ornelas señalaba en su columna de Excélsior que “las pugnas entre camaradas de la misma causa suelen ser más destructivas que las luchas entre adversarios”. Lo ocurrido el viernes pasado con la separación del ahora extitular de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) confirma lo profético de esa afirmación. La actuación de la SEP, hoy encabezada por Mario Delgado, sugiere una apuesta por el retorno, si es que alguna vez se fue, del viejo corporativismo educativo.
Como advertía Seymour Sarason, las reformas educativas suelen fracasar porque no reconocen al sistema educativo como un entramado complejo, con inercias y patrones estables que dificultan cambios estructurales profundos; además, las reformas se repiten sin que medie un aprendizaje basado en evidencias empíricas de experiencias anteriores: se asume que una nueva ley o normativa producirá por sí misma las transformaciones sustantivas deseadas. Al no atender las culturas escolares, las dinámicas reales del aula y las condiciones de las comunidades educativas, cualquier intento de cambio está destinado, como él sostenía, a un fracaso previsible.
En el caso mexicano, los tiempos de la SEP continúan siendo marcadamente burocráticos frente a las necesidades urgentes de la educación pública se responde más con alegorías que con recursos. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) observa cómo sus antiguos feudos de poder resurgen, evocando los años de Elba Esther Gordillo. No es menor que su dirigente, hoy también senador por Morena, recorra el país promoviendo la afiliación masiva al partido gobernante. Los viejos charros sindicales se viste ahora de guinda.
Se perfila así una posible involución de la Nueva Escuela Mexicana. La solicitud de revisión, parcial o total, de los libros de texto por parte del Cinvestav sugiere un viraje en la estrategia educativa. Regresará la didáctica como solución universal y el enfoque instrumentalista, desplazando la incipiente autonomía docente. Como ocurre en muchas de las acciones recientes de la SEP, no se advierte un eje articulador claro que trascienda formulaciones bien intencionadas pero conceptualmente difusas.
* Los comentarios del autor son responsabilidad suya y no necesariamente reflejan la visión del medio.