Lo ocurrido este jueves en el Congreso del Estado puso al descubierto la doble moral de la bancada del PAN, que dice estar a favor de la participación ciudadana en la toma de decisiones del Gobierno, pero que a la hora de votar se manifiesta en su contra, pero también quedó al descubierto la estrategia de mayoritear el polémico proyecto Juárez Iluminado del alcalde Armando Cabada, quien pretende sustituir la totalidad de las casi 110 mil luminarias del servicio de alumbrado público.
Lo que fue una simple propuesta de Morena para exhortar al Instituto Estatal Electoral a que agilice la solicitud de plebiscito y que sean los ciudadanos quienes decidan sobre el proyecto Juárez Iluminado, provocó que la bancada panista se lanzara con todo en contra de la iniciativa.

De acuerdo con la diputada Carmen Rocío González Alonso, quien habló a nombre de todos los diputados del PAN, el grupo parlamentario al que pertenece siempre ha estado a favor de la participación ciudadana, bajo procedimientos legales. Sin embargo, desde la miope perspectiva de la diputada, el plebiscito solicitado esta semana por la organización civil Plan Estratégico de Juárez es “una simulación” de participación ciudadana.
Según la diputada, los panistas en el Congreso están del lado de las causas ciudadanas y de su participación en temas de gobierno. Pero un par de minutos después, las mascarillas se hicieron a un lado y la bancada panista y sus aliados los minipartidos decidieron que los juarenses no merecemos ser consultados para decidir si se realiza o no un proyecto de iluminación del que tardaremos 15 años en pagar 6 mil millones de pesos.
La gran contradicción del PAN también quedó expuesta luego de que en una primera ronda de votación aceptaron que el tema planteado por el diputado de Morena Benjamín Carrera era una una iniciativa con carácter urgente y así quedó evidenciado en la votación de 28 a favor sin ninguna manifestación en contra.
Pero cuando, luego, vino la segunda votación, para decidir si el Congreso del Estado debía emitir un exhorto para que el Instituto Estatal Electoral acelere su resolución en torno a la solicitud para organizar un plebiscito en Juárez, los panistas y sus aliados volvieron a imponer su criterio. Trece votos fueron suficientes para tumbar la propuesta de Morena. Era un simple exhorto, pero el panismo legislativo lo rechazó con uñas y dientes.
Imaginemos lo que ocurrirá en comisiones y a la hora del voto definitivo.
De esta manera los diputados panistas chihuahuitas decidieron por su cuenta un tema que debe ser resuelto exclusivamente por los fronterizos. No lo pudo haber dicho mejor en tribuna el diputado Rubén Aguilar del PT: que los juarenses se encarguen de sus asuntos.
Es evidente que existe el lineazo de Palacio y del gobernador para que los diputados aprueben los proyectos de Juárez y Chihuahua. Esa misma intromisión del Ejecutivo y su necedad de controlar todo ha quedado plasmada en temas como la reciente designación de cargos en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, o bien en la designación de rectores en la UACH y en la UACJ, en la Judicatura, en el Ichitaip, en la Auditoría Superior, en la Fiscalía Anticorrupción y hasta en el Poder Judicial, bajo la complicidad del PAN, el gran simulador, que un día dice ser aliado de las causas ciudadanas, y a los dos segundos les da la espalda convirtiéndose en su peor enemigo.
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