El hospital inconcluso de Ciudad Juárez volvió a colocarse en el centro del debate nacional, luego de que fuera citado otra vez en la conferencia matutina presidencial como ejemplo de las obras de salud que se inauguraron sin estar en condiciones de operar.
Durante la mañanera del 13 de enero, el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, recordó el caso del hospital juarense, que fue inaugurado cuando no alcanzaba ni el 40 por ciento de su capacidad, pese a haber sido presentado como una obra concluida.
En presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, Robledo explicó que este tipo de proyectos formaron parte del modelo del Seguro Popular, el cual —dijo— otorgaba cobertura médica en el discurso, pero sin garantizar infraestructura hospitalaria terminada y operativa.
“Ni era seguro ni era popular”, expresó la mandataria al retomar una frase utilizada anteriormente para describir ese esquema de atención.
El titular del IMSS señaló que el caso de Juárez no es aislado y que el gobierno federal recibió 90 hospitales construidos por administraciones anteriores que quedaron inconclusos o que, en algunos casos, solo contaban con la colocación de la primera piedra.
Añadió que muchas de estas obras se vieron frenadas por incumplimientos de las constructoras desde las primeras etapas, lo que derivó en litigios prolongados.
“Eran constructoras que tenían más abogados que ingenieros”, afirmó.
El hospital de Ciudad Juárez, iniciado en 2014, permaneció durante años en obra negra, sin equipamiento ni personal, mientras la ciudad enfrentaba saturación hospitalaria y una alta demanda de servicios médicos. No fue sino hasta 2021 cuando el gobierno federal anunció la reactivación del proyecto, ahora bajo responsabilidad directa del IMSS.
Tras un proceso de rehabilitación que se extendió por varios años, el inmueble fue inaugurado oficialmente en diciembre de 2024, casi una década después de su arranque, con una capacidad aproximada de 260 camas, de acuerdo con información del propio instituto.