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Hace 10 años ocurrió el milagro: El Papa Francisco visitó Ciudad Juárez

Protagonistas del encuentro que Jorge Mario Bergoglio tuvo con los fronterizos cuentan a Norte Digital detalles del hito histórico y comparten anécdotas inéditas, hasta ahora

Por Gustavo Pérez Gutiérrez | Norte Digital | 7:45 am 16 febrero, 2026

Todo comenzó con una carta y se consumó con una fecha que se quedó para siempre en la memoria de miles de fronterizos y en la historia de la ciudad: 17 de febrero de 2016, cuando el Papa Francisco se convirtió en el primero —y hasta ahora, el único— Sumo Pontífice que ha visitado esta frontera.

Durante su único viaje a México, el Papa argentino llegó el 12 de febrero a la Ciudad de México y visitó Ecatepec (Edomex), San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez (Chiapas), así como Morelia (Michoacán). Su visita apostólica concluyó en Ciudad Juárez.

¿Cómo se logró esta histórica visita? Enrique Serrano Escobar, entonces presidente municipal de Juárez, relató que en 2015 leyó una pequeña nota en la prensa internacional, en la cual se decía que el Papa Francisco visitaría Filadelfia para asistir al Encuentro Mundial de las Familias y que había dicho que le gustaría entrar a Estados Unidos caminando, como lo hacen los migrantes.

“Yo me dije: tiene que ser por Juárez y me lo imaginé, luego luego, caminando por el Puente Libre. Entonces hice una carta dirigida al Papa en la que lo invitaba a visitar Juárez. Yo sabía que seguramente el Papa no la iba a leer, pero lo que sí sé es que toda la correspondencia que llega al Vaticano se lee y se registra”, inicia su relato el exalcalde con Norte Digital.

Cuando lo dio a conocer en una entrevista banquetera, recuerda, los comentarios no se hicieron esperar y lo menos que le dijeron fue “vato iluso” y “pobre tonto”; sin embargo, lo comentó con el gobernador y, tiempo después, César Duarte Jáquez le dijo que había hablado con el nuncio apostólico y le había hecho la invitación para que viniera el Papa.

A un sacerdote amigo, ya fallecido, le pidió que convenciera al obispo de Juárez, don Renato Ascencio de León, para que enviara otra carta al Sumo Pontífice y lo invitara a visitar esta frontera.

Desde El Paso, con apoyo de su amiga Cecilia Ochoa Levine, se convenció al obispo Mark Joseph Seitz para que también enviara una carta de invitación al Papa. Así, se podía expresar el interés para que visitara esta región que, entonces, recibía las caravanas de migrantes procedentes de Centroamérica.

“Al tiempo, el presidente (Enrique) Peña Nieto también dijo que había invitado al Papa para que viniera a México y vi que todo estaba coincidiendo. Las fechas no me dejan mentir: yo fui el primero que mandó la carta, el que empezó todo el relajo”, remarca Serrano Escobar.

Pocos días después, el alcalde recibió respuesta del secretario de Estado Vaticano, expresando que el Papa agradecía la invitación, pero que consideraba que la visita que Francisco iba a hacer a Estados Unidos sería solamente allá, “porque México merece una visita especial”.

La misiva cerraba diciendo: “Por lo pronto, el Papa envía una bendición especial a Ciudad Juárez”. Al leerla, el entonces alcalde pensó que ya había ganado porque, como católico, había logrado una bendición para la ciudad.

Pese a esa respuesta, siguió moviéndose para conseguir apoyo y recurrió a la entonces senadora Lilia Merodio y a la diputada federal Adriana Fuentes, amiga personal del entonces embajador de México en el Vaticano, para que se incluyera a Juárez en la visita de Su Santidad al país. En ambas encontró apoyo.

El 27 de agosto de 2015, Valentina Alazraki, corresponsal de la televisión mexicana en el Vaticano y quien tuviera una gran cercanía con el Papa Juan Pablo II, vino a Juárez para ofrecer una conferencia en La Rodadora, donde el alcalde la abordó, insistiendo en su idea de que Francisco llegara a esta ciudad. La propuesta, comenta, le cayó bien a la periodista.

Hasta ahí, explica, llegaron sus gestiones. Había agotado todo lo que estaba en sus manos para lograr la tan ansiada visita de un Papa a esta frontera.

El sueño comienza a hacerse realidad

Meses después, a Enrique Serrano le confirmaron que recibiría una visita del Estado Mayor Presidencial y del Estado Vaticano. Públicamente no se había dicho nada, pero como presidente municipal recibió a los visitantes, quienes le explicaron que existía una alta probabilidad de que el Papa viniera a Juárez y querían ver posibles lugares para sus eventos.

“Yo pensé en una misa en Santa Teresa, a un lado de la reja, con gente del lado americano y gente del lado mexicano, y la misa pegada a la reja para que fuera binacional. Les mostramos la Curva de San Lorenzo y El Punto. El Estado Mayor, como siempre, empezó a poner muchos peros y al final les gustó más El Punto”, resume Serrano Escobar.

Fueron varias las visitas que hicieron a la ciudad para ultimar detalles; aunque no se había hecho ningún anuncio público sobre la visita del Sumo Pontífice, ya era un hecho que llegaría a esta frontera. Por eso, habló con Oscar Leeser, entonces alcalde de El Paso, para pedirle apoyo, a cambio de enviarle señal satelital para que la misa se pudiera proyectar en la vecina ciudad.

“Después comenzamos a ver cosas de seguridad. Iba a haber una rampita muy pegada a la frontera para que subiera el Papa, quien iba a estar solo, rezando ahí. Se lo traté a los del Estado Mayor y no me hicieron caso, pero a mí sí me preocupaba un francotirador del otro lado y le expresé mi preocupación a Oscar Leeser, quien me aseguró que toda el área iba a estar cubierta con la Policía de El Paso, la de Texas, el FBI y hasta la CIA; además, con francotiradores en los edificios. Todo eso lo arreglé yo solo”, explica el exalcalde.

Cuando se empezaron a ver las necesidades para la visita, la mayoría las tenía que cubrir el Municipio, aunque se contó con apoyo del Gobierno estatal y del Episcopado, pero sobre todo de los empresarios juarenses. Fue entonces cuando se programó la visita al Centro de Readaptación Social (Cereso), propuesta del entonces gobernador César Duarte Jáquez.

“Fuimos a ver el Cereso, entramos y lo primero que vimos ahí fue un templo a la santa muerte. Era un cuartito pintado de negro, por fuera y por dentro. Yo les dije: saquen todo ese mugrero que tienen ahí y quémenlo; pinten todo de blanco”, recuerda el hoy titular de la Comisión Estatal de Población (Coespo).

Para el ingreso del Papa al Cereso, como el Papamóvil no cabía, se sugirió utilizar un carrito de golf, que el mismo Enrique Serrano consiguió con la familia Fuentes. Pidió que le prestaran uno que él les entregaría “santificado”, pero ellos prefirieron comprar uno nuevo, que tiempo después le regalaron al Papa en el Vaticano.

Se mandó limpiar y emparejar todo el terreno de El Punto y se instaló iluminación. El estado se encargó de la construcción del altar y el Municipio rentó los sanitarios para instalar en todo el recorrido, previendo que la gente podría llegar tres días antes de la visita papal y que iba a hacer sus necesidades en las banquetas.

“Contraté todos los sanitarios del estado y otros más en Coahuila y Durango para ubicarlos en todo el recorrido”, recuerda con gran sentido del humor.

Sin embargo, había que cubrir otras necesidades. El Estado Mayor pidió una soga que se debía poner a ambos lados, a lo largo del recorrido del Papa. Esa soga sería sostenida por el personal de seguridad y por los mismos peregrinos que llegaran a ver pasar al Obispo de Roma. Se compraron, en total, 32 kilómetros de soga a un fabricante de Michoacán.

Dos meses antes de la visita, el alcalde mandó a hacer imágenes de Francisco para llevarlas a espacios públicos y pedirle a los juarenses que escribieran mensajes al Santo Padre. Fueron cinco libros de pasta blanca, hechos en Phoenix especialmente para la ocasión y pagados por los empresarios juarenses.

Muchas personas acudieron a dejar sus mensajes y a tomarse la foto con la imagen del Papa. Se hicieron filas para escribir y hasta la gente lloraba mientras escribía.

La directora de Relaciones Públicas del Municipio tuvo que leer todos los mensajes y detectó un par de escritos ofensivos, que fueron borrados con corrector líquido, confiesa Enrique Serrano entre risas. Esos libros se le entregaron al Papa poco antes de partir rumbo a Roma.

Previo a la visita, Serrano Escobar pidió licencia a su cargo como presidente municipal para buscar la candidatura a la gubernatura, pero ya había dejado todo listo para ese gran día.

Javier González Mocken asumió la Presidencia Municipal y fue quien estuvo al frente en los actos oficiales, aunque el exalcalde siguió al pendiente de que todo saliera bien.


Continuará…

Al amanecer del 17 de febrero de 2016, Ciudad Juárez estaba a punto de detenerse

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