Hace dos semanas, todo transcurría con normalidad en la casa que habitaban Hilary y Daniel, quienes desarrollaban una vida tranquila en la colonia Sol Poniente, cerca del Camino Real.
La madre de los adolescentes, que tienen 13 y 16 años respectivamente, cuenta a Norte Digital -con la condición de resguardar su identidad- que todo se les complicó desde el pasado martes 10 de febrero, cuando su hija, quien le había comentado que se sentía mal, manifestó sentir el cuerpo cortado, dolor de cabeza y desarrolló una temperatura de 40 grados centígrados.
Debido a los síntomas, la llevó a recibir atención médica a una farmacia del sector, donde la diagnosticaron con posible Covid-19 y le dieron medicamentos para contrarrestar los síntomas.
Sin embargo, a la mañana siguiente no tuvo mejoría y, por el contrario, la calentura seguía por encima de los 40 grados. Ese mismo día, la llevó ante un médico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Relató que, en aquella revisión, el doctor encontró unos “puntitos rojos” en su piel y le dijo que podría presentar síntomas de sarampión, por lo que le dio tratamiento para enfrentar dicho padecimiento.
Avanzó la semana y la situación de su hija mejoró ligeramente el viernes 13 de febrero, cuando la temperatura bajó por unos momentos de 40 a 37.5 grados centígrados.
Sin embargo, cuando parecía que iba recuperándose, el estado de salud de la adolescente empeoró considerablemente, regresando la calentura de 40 grados centígrados y mostrando señales graves de debilitamiento.
Optó por llevarla al Hospital General de Zona número 6 del IMSS, el llamado “seguro viejo”, consciente de que tenía que recibir atención médica urgente y que no padecía ninguna de las anteriores enfermedades con las que había sido diagnosticada.
Al llegar, su hija fue sometida a una revisión más exhaustiva y se le cuestionó de manera detallada sobre lo que había hecho días antes de experimentar los síntomas.
Ambas recordaron un incidente sufrido dos semanas antes, cuando vieron que una garrapata se le había subido a la pierna. Contaron que la detectaron e inmediatamente se la quitó; además, la madre señaló que, al revisarla, no observó ninguna picadura visible.
Con base en ese antecedente y los síntomas que presentó, que empeoraban conforme pasaban las horas, los médicos percibieron indicios de que era víctima de la bacteria rickettsia, por lo que se mandaron a hacer las pruebas y, en espera del resultado, fue internada.
Su madre recuerda que ese viernes 13 de febrero, en punto de las 6 de la tarde, fue cuando le pusieron el medicamento por vía intravenosa; desde entonces, ha permanecido internada, peleando por su vida.
La madrugada del siguiente sábado, contó, su estado de salud llegó al punto más crítico ya que requirió ser intubada para poder seguir respirando. Los médicos le dijeron que tenía muy pocas fuerzas y que era necesario darle auxilio para que pudiera librar la batalla.
Enfatizó que su hija necesitó hasta 27 trasplantes de plaquetas, ya que su conteo cayó por debajo de las 20 mil por microlitro; es decir, enfrentó riesgos de sufrir por una hemorragia interna.
Pese a ello, comentó, afortunadamente, respondió de manera positiva al tratamiento, destacando que su conteo de plaquetas se encuentra en niveles normales y que, seis días después de haber sido entubada, ya podía respirar por su propia cuenta.
Refirió que los estudios realizados por el laboratorio concluyeron que, efectivamente, su hija había sido víctima de rickettsiosis. Incluso, hasta varios días después de estar internada, los médicos habían localizado el lugar exacto en el que había sido mordida.
Ahí no terminó la batalla, porque la madre refirió que su hija sigue internada, estable y recuperando fuerzas con el paso de los días, pero aún tiene algunos síntomas graves y es mejor cerciorarse a que esté totalmente fuera de peligro antes de que salga del hospital.

Las tragedias no llegan solas
La mujer relató que su hija menor no fue la única afectada por la enfermedad, sino que su primogénito cayó en cama a consecuencia de la misma enfermedad.
Comentó que, cuando internaron a su hija, notó que su hijo había presentado calentura, pero pensó que se debió al impacto de ver cómo su hermana había sido internada, y optó por administrarle una pastilla de ibuprofeno para calmar el dolor.
El estado de salud del paciente continuó empeorando con calentura, que alcanzó hasta los 39 grados centígrados. La mujer no dudo, el martes 17 de febrero, lo llevó al mismo hospital para que recibiera atención ante los mismos síntomas que tuvo su hermana.
Afirmó que, gracias al buen estado de salud de su hijo, quien hace deporte y tiene hábitos saludables, no sufrió síntomas tan graves como los de su otra hija. Si bien sufrió calentura, no requirió ser entubado o sangre; incluso, estuvo siempre consciente durante su estancia en el hospital.
Las pruebas que le hicieron coincidieron en el resultado anterior: positivo por rickettsia.
Aseguró, con un dejo de alivio, que a su hijo apenas lo acaban de dar de alta, que está fuera de peligro y que podía regresar a casa tranquilamente, aunque todavía tenía que completar un tratamiento de antibiótico, por dos semanas, para descartar cualquier rastro de la enfermedad que pudiera quedar en su cuerpo.
La mujer señaló que, desde hace dos semanas, las autoridades sanitarias han acudido a su domicilio de manera constante para realizar fumigaciones ahí y en lugares aledaños para prevenir un nuevo contagio.
Agregó que, desafortunadamente, la colonia que habitan es una de las “nuevas” y que todavía no hay pavimento ni una adecuada recolección de basura, por lo que en el sector hay mucha madera y tierra que propiciaban la aparición de las garrapatas.
A pesar de ello, confía en que la situación en su colonia mejore y que, por las fumigaciones, ya no tengan que enfrentarse nuevamente a esta enfermedad.
La madre de familia aprovechó el espacio para pedir a todas aquellas personas que tienen mascotas que procuren su cuidado y las revisen de manera constante, ya que la presencia de garrapatas, puede provocar una enfermedad muy grave.
“Me gustaría que se haga conciencia, la gente, si tiene perros, que los atienda, no sé, que puedan hacer algo para que no ande tanto perro en la calle, porque si anda mucho perro y pues todos llenos de garrapatas, son un peligro”, señaló.
Respecto a la atención oportuna a los casos de rickettsiosis, manifestó que: “Si ven algún síntoma en alguno de sus hijos, pues que ‘de volada’ se acerquen, para que los atiendan rápido”.

Juárez lidera casos de rickettsia a nivel estatal
Según datos de la Secretaría de Salud de Chihuahua, con corte al lunes 23 de febrero, Ciudad Juárez lidera la entidad en cuanto a más casos de rickettsiosis registrados con seis, entre los que se incluyen a Hilary y Daniel.
Hasta el momento, al menos en la frontera, ninguno de los casos confirmados ha terminado en fallecimiento, pero ya se reportó la muerte de una niña en la capital del estado.
Por fortuna, todo indica que ninguno de los protagonistas de esta vivencia se unirá a la cifra mortal de la enfermedad y, una vez que termine su tratamiento, ambos podrán regresar a vivir con normalidad.
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