Como cada 10 de agosto, cientos de fronterizos se congregan en las inmediaciones de la parroquia de San Lorenzo para ser partícipes del festejo en honor del santo patrono de la ciudad.
Integrantes de danzas de matachines se adueñan del espacio cargando sus vestiduras, que combinan elementos de culturas prehispánicas y la cultura española.
Usan penachos, nagüillas y plumas, así como estandartes que tienen estampados de figuras religiosas.