José Luis, un hombre de 50 años de edad, adelgazado al extremo tras meses de tratamientos oncológicos, ya perdió un ojo a causa del cáncer que padece.
Su hermana considera que en el Hospital General no le han dado la atención adecuada. Ha tenido que buscar estudios de laboratorio en servicios privados y, aun así, el pronóstico sigue siendo negativo.


En la pobreza no existen opciones. La única es aceptar una pomada y gotas que le dieron este lunes por la mañana y seguir llevando a su hermano a las consultas oncológicas.
Mientras baja la rampa de acceso del centro hospitalario, ubicado en el Paseo Triunfo de la República, empujando la silla de ruedas donde transporta a su hermano, se cruza con Alicia.
Ella tiene 67 años y este martes sería operada de hemorroides internas, pero le informaron que no podría ser intervenida porque no consiguió donadores de sangre.
Tiene miedo de que le pidan repetir estudios de laboratorio por los que pagó más de mil 700 pesos en un establecimiento particular.
No solo el servicio médico estatal omitió proporcionárselos: esos resultados tienen una vigencia de tres meses y, si no le programan la cirugía antes de ese plazo, tendrá que volver a gastar.
En relación con los casos de José Luis y Alicia, la Secretaría de Salud informó que ambos están siendo atendidos.
Sobre Alicia, la dependencia precisó que ingresó al hospital la tarde del martes 10 de febrero y que su cirugía fue programada para el transcurso del miércoles 11.
En cuanto a José Luis, la Secretaría, a través de Rodolfo Cortés, del área de Comunicación Social, informó que fue valorado el martes 10 de febrero por un oftalmólogo y que cuenta con cita con un neurocirujano el próximo 10 de marzo, además de otra consulta con Oftalmología el 27 de abril.

Las historias de estos ciudadanos no son las únicas. Esta vez coincidieron en el camino de regreso a casa, pero la lista de casos similares es larga. Basta con acercarse a los accesos de cualquier hospital estatal para encontrarlas.
Pacientes oncológicos en circunstancias parecidas narraron —bajo reserva de su identidad— que los aparatos de radioterapia del Centro Radiológico en Ciudad Juárez no funcionan.
El departamento de Trabajo Social del Hospital General les confirmó que, al menos desde el 12 de enero, esta deficiencia obliga a los pacientes a trasladarse al Hospital General Dr. Salvador Zubirán, en la ciudad de Chihuahua.
Allá el servicio es bueno, dijeron, pero nadie cubre los gastos del traslado. Si el paciente necesita quedarse varios días, puede alojarse en un albergue contiguo al nosocomio, donde recibe alimentos, aunque los costos del viaje deben ser absorbidos por la propia persona.
Si el paciente va acompañado, el familiar también puede quedarse en el albergue, aunque se le pide colaborar en tareas de limpieza.
Personal de Trabajo Social informó que, al contar con MediChihuahua, el programa estatal de salud gratuita impulsado por la gobernadora María Eugenia Campos Galván, los pacientes pueden atenderse en la capital con una orden del oncólogo local.
El problema es que muchas personas de escasos recursos no tienen dinero para trasladarse.
Vivir con cáncer en medio de la pobreza extrema
El caso de José Luis es uno de tantos. Hace ocho meses recibe atención en el Hospital General, pero ya perdió un ojo “porque se tardaron mucho”, dijo su hermana Luz Elena, quien lo llevó a curación este martes en una silla de ruedas.
José Luis observaba la escena desde la ranura del párpado derecho, mientras su hermana retiraba parte del vendaje para mostrar el ojo inmóvil, atrofiado por la enfermedad.

“Era trabajo del otorrinolaringólogo (…) y en lugar de operarlo cuando tenía una bolita chiquita, lo mandaron con la especialista en tumores”, relató.
Luego surgió otro problema: no pudieron hacerle estudios de laboratorio en el hospital, ya sea por falta de reactivos o de equipo, por lo que tuvieron que realizarlos de manera particular.
Los estudios indicaron que padecía un mucocele, una lesión que perforó la fosa nasal y provocó acumulación de moco en el área ocular.
Entre la atención de uno y otro especialista, el ojo dejó de funcionar. Ahora solo falta retirarlo, pero tampoco se ha hecho, relató su hermana.
“Ahorita me dieron unas gotas y una pomada, pero aparte tiene el brazo izquierdo fracturado y Ortopedia no hizo nada; ni siquiera le pusieron cabestrillo”, dijo.
Luz Elena, vecina de la colonia México 68, explicó que cada visita al hospital implica gastos en transporte y que también han sufrido la escasez de medicamentos.
“Medicinas casi no hay y los estudios de laboratorio los tuve que hacer de todos por fuera; son muy costosos”, señaló.
Intentó comunicarse el 11 de enero con el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, pensando que tenía injerencia en MediChihuahua, pero después supo que se trata de un programa estatal.
Calculó que la cirugía que requiere su hermano costaría 90 mil pesos en el Hospital General y más de 500 mil en un hospital privado.
Antes de enfermar, dijo, su hermano estaba sano, pero ahora “ya se está quedando en sus puros huesitos”.
José Luis padece tumores malignos en cuero cabelludo, cuello y rostro y está siendo atendido mediante interconsulta. Su hospitalización debería ser inminente.
Todos los gastos han sido cubiertos por MediChihuahua, excepto aquellos derivados de las carencias institucionales, refirió.
Esperar meses una cirugía y perderla por falta de donadores
El caso de Irma Alicia también es delicado. Este martes sería operada de una hemorroide interna, pero la cirugía fue suspendida por no contar con donadores de sangre.
“Yo ya hice un gasto en estudios por fuera, como química sanguínea y antivirus, porque aquí no había; me cobraron mil 769 pesos”, explicó.

Si no le realizan la cirugía pronto, esos estudios perderán vigencia y deberá repetirlos.
“Los estudios se vencen cada tres meses”, insistió.
Su tratamiento inició hace tres años. Además, tiene un problema en la columna que requiere materiales especiales con un costo de 250 mil pesos.
“El MediChihuahua no cubre muchas cosas y casi todo se tiene que hacer por fuera. Yo no tengo esa solvencia económica”, señaló.
La realidad en un mensaje de texto
A mediados de enero, pacientes oncológicos recibieron una tarjeta informativa del personal médico.
Durante la nevada se les avisó que las quimioterapias continuarían, pero también que las tomografías seguían fuera de servicio.
El laboratorio solo procesaba biometrías hemáticas, por lo que las citas se estaban programando a partir de marzo.

Sobre la escasez de medicamentos, la falta de reactivos y los servicios de radioterapia detenidos por equipos descompuestos, la dependencia omitió emitir comentarios.