Las protestas en torno a los problemas del campo, la inseguridad en las carreteras y las iniciativas de ley en materia de agua, realmente sacudieron a todo el país, al tiempo que mostraron, de nueva cuenta, que Ciudad Juárez depende en demasía de la actividad económica binacional.
Ni una semana de bloqueos a las mercancías en los cruces internacionales y las carreteras tuvo que transcurrir para que la ciudad empezara a colapsar económicamente.
El mayor impacto por esa dependencia de la dinámica de importaciones y exportaciones siempre se materializa en la industria maquiladora, la que genera aquí la mayor cantidad de empleos y, por lo tanto, el mayor flujo de efectivo que en cadena activa o desactiva a otros sectores de servicio y comercio.

Múltiples firmas transnacionales fueron impactadas por la falta de insumos para sus líneas de producción y empezaron los paros técnicos o programados, afectando los ingresos de miles de trabajadores juarenses.
Los bloqueos en aduanas y puentes internacionales provocaron que exportaciones terminadas no pudieran salir y que importaciones críticas no ingresaran a tiempo.
También se reportó que en el lado de El Paso, Texas, hubo más de mil 200 operadores de tráileres que ya no pudieron regresar con sus vehículos de carga vacíos.
Fueron forzados a cruzar a pie, bajo el riesgo de que la autoridad estadounidense les retirara su visa.
De acuerdo con datos recopilados entre las distintas cámaras empresariales y plasmados en un posicionamiento que hicieron circular para exigir el fin a los bloqueos, en los cruces internacionales circulan en promedio 7 mil cargas diarias con un valor aproximado de 65 mil dólares por unidad.
Para el jueves, un día antes de que se lograran acuerdos, se estimaban en 17 mil las cargas varadas, con una estimación de valor en mil millones de dólares, únicamente en los cruces correspondientes a esta frontera.
Adicional a esas pérdidas, las empresas de manufactura deberán pagar las multas por no entregar a tiempo los productos, lo que encarecerá el costo del producto final.
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No únicamente se registró la afectación al sector maquilador. También se presentó un desabasto de gasolina en algunos de las firmas locales que importan el combustible de Estados Unidos por medio de pipas.
“Hay gasolineras que manejan el combustible americano que pasa por los puentes y ahora están cerrados los puentes. Hay otras que se abastecen de los oleoductos y esas no tienen problema de abasto”, explicó en su momento el representante de Gobierno del Estado en Juárez, Carlos Ortiz, cuando empezó a reportarse el desabasto y las filas de compradores temerosos en las gasolineras.
El bloqueo alcanzó los cuatro cruces para comercio exterior en Ciudad Juárez, y uno más en Palomas. En Juárez se cerró Zaragoza-Ysleta y Córdova-De las Américas, así como Jerónimo-Santa Teresa y Guadalupe-Tornillo, además del edificio de la Aduana en El Chamizal.
En total, los cinco cruces referidos cuentan con 20 casetas del lado estadounidense, para tramitar las exportaciones que se mandan desde Juárez. Frenada la exportación, se frena cualquier pago en la industria.
La interrupción del flujo de mercancías provenientes tanto del interior del país como del comercio internacional, generó un impacto inmediato en la operación industrial y en la cadena de suministro, incluyendo materias primas, combustibles y componentes industriales indispensables para la manufactura.
No únicamente se rompió el suministro para la industria, también generó un riesgo de escasez de productos, incluyendo refacciones, alimentos y otros insumos básicos para el comercio local.
Aunque no se perdieron empleos, la falta de insumos obligó a empresas locales —particularmente del sector manufacturero— a detener líneas específicas de producción, mediante convenios con sus trabajadores.
Esos paros técnicos provocaron que miles de colaboradores dejaran de percibir su salario durante los días en que las líneas de producción permanecieron inactivas, aunque la empresa no haya detenido su operación.
El jueves, antes de la firma del acuerdo, el sector empresarial de Ciudad Juárez estimó que la reducción de pagos podría haber afectado a 16 mil 700 trabajadores, por los paros parciales.
Esa misma proyección consideraba que, para el próximo lunes, la afectación de los paros técnicos hubiera alcanzado al menos a 35 mil trabajadores, con un profundo impacto económico y social en Juárez.
Sobre la mesa, el sector empresarial también puso la viabilidad del Polo de Bienestar contemplado para la zona de Jerónimo, en la frontera con Nuevo México, al considerar que se podría inhibir la inversión nacional y extranjera frente al clima marcado por tensiones y bloqueos.
“Para que dicho proyecto avance, se requieren condiciones de estabilidad, certidumbre logística y señales claras de cooperación entre autoridades y sectores productivos”, estableció el posicionamiento de los organismos empresariales de Ciudad Juárez.
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Las protestas y los bloqueos permitieron conocer una radiografía sobre lo que más le duele al país. Sin ignorar los resortes políticos y los intereses personalísimos detrás de algunos liderazgos que encabezaron las manifestaciones, se develó en estos días un crudo diagnóstico sobre los problemas en el sector primario, la guerra por el agua y la crisis hídrica, además del impacto de las extorsiones, el cobro de piso y los asaltos en las carreteras.
Esa es la problemática de fondo detrás de las manifestaciones en las que coincidieron distintos actores, quizá precisamente por la coyuntura política que de ninguna manera desacredita las demandas.
“Las manifestaciones y bloqueos son síntomas de problemas estructurales no atendidos: inseguridad en carreteras, trámites deficientes y soluciones reales a las legítimas demandas del sector agrícola y logístico. Resolver únicamente los efectos sin atender las causas solo prolongará el deterioro y generará mayores afectaciones”, señaló como conclusión el posicionamiento de las cámaras empresariales juarenses.
El principal reclamo de los campesinos es el bajo precio de garantía que el Gobierno paga por sus cosechas de trigo y maíz. Exigieron que los granos sean comprados con el 100 por ciento del costo de producción, más un 30 por ciento de utilidad, en lugar del 50 por ciento de la producción que ha ofrecido la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
“Estamos perdiendo el 50 por ciento de la inversión. No queremos llegar a los costos de producción, queremos la utilidad. Estamos en plena cosecha y necesitamos vender para pagar todos los compromisos financieros que tenemos con las casas comerciales, que son los únicos que no fían y no podemos quedarles mal”, dijo en su momento Eraclio Rodríguez, uno de los dirigentes que de las protestas en Juárez acabó en las mesas de negociación con Gobernación y diputados en la Ciudad de México.
Los primeros puntos del acuerdo tienen que ver con la problemática vinculada con los subsidios y el desequilibrio que se ha generado en el mercado internacional, ya que ahora sale más barato importar granos (que se producen en el extranjero con semillas alteradas genéticamente) que producirlos localmente.
El primero de los seis puntos es el compromiso de ampliar los cierres de inscripción ante la Sader relativa a los ciclos primavera-verano 2024 y otoño-invierno 2024-2025 de trigo, al mismo tiempo en que se abrirán las ventanillas para el registro de las personas interesadas en los programas de apoyo.
El segundo es que la Sader abrirá un plazo de veintiún días, para que los agricultores que pudieran haber sido excluidos sin razón legal del pago de años anteriores en diferentes ciclos de maíz y trigo, puedan presentar su solicitud de revisión. La Sader resolverá las solicitudes y pagará o notificará en un periodo máximo de cuarenta y cinco días después de recibida la solicitud.
Además, como tercer acuerdo, se instalará una mesa de diálogo, a partir del 8 de diciembre, para discutir las políticas públicas del modelo de desarrollo agroalimentario.
El compromiso es que se trabajará en políticas de comercialización de granos, oleaginosas, y otros productos principales del campo mexicano, con la colaboración de las secretarías de Hacienda, Economía, Alimentación para el Bienestar y otras instituciones involucradas en estos temas.
En cuanto al tema del agua, se hizo un anexo como parte del acuerdo número cuatro con distintos planteamientos, observaciones, aclaraciones y adiciones a la iniciativa del Ley de Aguas Nacionales. Principalmente se revisará la redacción para que no haya duda que se seguirá permitiendo la transmisión de derechos en las familias de los productores.
Como quinto punto, respecto a los acuerdos de seguridad en carreteras y atención al autotransporte, Gobernación se comprometió a realizar las mesas correspondientes con la finalidad de atender las demandas específicas de la Asociación Nacional de Transportistas Asociación Civil (Antac) respecto a los cierres de accesos irregulares y el comercio informal para evitar zonas de riesgo.
También se harán las gestiones necesarias para que se reabran las citas médicas, la renovación de licencias y se agilice la tramitología para replaquear las unidades y entregar certificados físico-mecánicos, así como sus costos.
Además, se acordó solicitar a los Congresos de los estados, en los casos que corresponda, la creación de Fiscalías especializadas contra delitos del transporte, y que los estados no intervengan en los tramos carreteros federales con retenes, células móviles, inspecciones nocturnas en paraderos federales, a menos que estén coadyuvando en operativos de la Guardia Nacional.
En la misma materia de seguridad carretera, se acordó convocar a una mesa de seguridad entre la Antac con la Guardia Nacional y la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, para revisar los tramos en los que se denuncie mayor incidencia delictiva contra el autotransporte.
Por parte del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano y de la Asociación Nacional de Transportistas, el compromiso fue simplemente retirar los bloqueos de carreteras y cruces internacionales, lo que se concretó en la noche del jueves y la mañana del viernes.
Sin duda que a las fronteras como Ciudad Juárez les tocó sufrir la peor parte durante las protestas. Paradójicamente, aquí se sufrió más, pero de alguna manera representó esta frontera la vía de solución para los inconformes de toda la nación.
El Gobierno Federal reaccionó hasta que escaló el conflicto en el plano binacional y empezaron las presiones del gran capital que representa la industria maquiladora. Para bien o para mal, esa es la importancia de la manufactura que define no solo la vocación económica de esta ciudad, sino que aporta gran parte de las operaciones de importación y exportación para todo el país.
Don Mirone