Como habíamos adelantado aquí, la Asamblea de Socios del Club Campestre se puso candente, ya en la etapa final, cuando prácticamente se había aprobado todo sin problemas, hasta el incremento de un 15 por ciento en las cuotas mensuales.
Volvieron a actuar los afines al presidente suspendido, Sergio Guzmán, intentando que se votara otro tema no considerado en el orden del día, aunque ahora no lo consiguieron.
El tema que se puso sobre la mesa fue la solicitud de no aplicar a la esposa de Guzmán y su familia, la sanción de suspensión de derechos para que puedan entrar al Club, aunque no lo haga el accionista titular, quien fue suspendido a raíz de su manejo omiso en el caso del desfalco de 21.5 millones de pesos.
El estatuto del Club es muy claro respecto a la sanción extendida a la familia o los beneficiarios, que en términos de la norma se identifican como “contingentes”.
Quien habló haciendo la petición fue uno de los socios, Jorge Sandoval, argumentando que le saldría más barato al Club allanarse a la petición de la esposa de Guzmán, para que no proceda una demanda por la vía civil que ya promovió ella en contra del propio Club.
Lo que se conoció es que la demanda va por daño moral, al haberles negado el acceso a la esposa y a los hijos. Todavía falta su radicación, pero la propuesta de Sandoval era que convenía a los intereses de todos los socios no perder dinero en abogados y conceder el objetivo final que pide la demandante: que se le permita ingresar al Club por el que su esposo sigue pagando sus respectivas cuotas (cuando a alguien se le suspenden sus derechos, tiene que seguir pagando para conservar su estatus de accionista).
El caso es que le tocó al responsable del Comité Legal del Club, Raúl Iñárritu decir que no, sin entrar al fondo de asunto, porque no se conocían bien los términos de la demanda, pero también para ponerle freno al objetivo de llevar el tema a votación, aunque no estuviera en el orden del día.
Sandoval estaba aferrado y una y otra vez argumentó Iñárritu que no podía dar un posicionamiento sobre la estrategia legal o sobre qué convenía o no hacer frente a la demanda, porque apenas estaban los abogados conociéndola, ya que prácticamente acababa de llegar.
Fue en ese punto que Sandoval, visiblemente alterado, lanzó el grito de ¡cobarde! al menos en tres ocasiones en contra del abogado. Fue el momento candente e incómodo de la asamblea. No pasó de agresión verbal, pero ya se comenta ahora que habrá actuación en contra de Sandoval.
No batallará Iñárritu para tener testigos y pedir sanción. Lo más seguro es que el gritón también termine suspendido en sus derechos, si no es que además sea demandado.
A ver ahora qué pasa con la demanda, porque la esposa de Guzmán ya estaba solicitando incluso algunas medidas precautorias.
Todo va corriendo en paralelo. Ayer se realizaría la audiencia inicial sobre la causa penal que se sigue en contra del gerente administrativo acusado del desfalco de 21.5 millones de pesos, Alberto Medina Molina. Sin embargo, la audiencia fue cancelada porque no fueron debidamente notificadas todas las partes.
Por cierto, en la asamblea se aprobó que el pago de cuotas se incremente un 15 por ciento. En números redondos, unos mil pesos más sobre los 7 mil 500 pesos que estaban pagando. También se aprobó el pago de cuota especial para obras por otros 2 mil pesos mensuales por cada socio.
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Luego de la caída de Sergio Nevárez en la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), ya andan armándose las quinielas sobre quién podría llegar a la dirección ejecutiva.
Siempre ha sido la JMAS el cargo más peleado en la estructura estatal, por las dimensiones de su nómina y en general de su presupuesto, además del amplio margen de maniobra a la hora de entregar contratos y cuando se trata de operar territorio y financiar proyectos políticos.
Primero será tomada la decisión de si se apostará por alguien que cumpla nada más el perfil técnico o si buscará además que le mueva a la política. Quizás que le mueva lo suficiente, pero que no viva para la política, para que luego no ganen los afanes personales sobre los proyectos comunes del grupo en el poder rumbo al 2027.
Otra manera de plantear esa disyuntiva es si se entregará o no a un panista reconocido, o incluso si se podría pensar en algún aliado de tono más bien tricolor.
Mientras se resuelven esos dilemas, lo más seguro es que asuma algún encargado de despacho, seguramente del interior de la propia JMAS. Ahí han sonado nombres como el de Manuel Herrera, el director operativo que se sabe de memoria por donde pasa cada tubería de la ciudad.
Pero todo es mera especulación. Si hablamos de prospectos panistas para sentarse definitivamente en la silla, tendríamos que nombrar a figuras que en otros momentos levantaron la mano y específicamente solicitaron ese espacio. Ahí hay que señalar a Austria Galindo y Raúl García Ruiz, aunque ya están acomodados en sus cargos, la primera como subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común, y el segundo como recaudador de Rentas.
Si están en esos puestos que requieren perfiles políticos, es porque son parte del equipo más compacto con el que cuenta la gobernadora y bien podría hacer uso de ellos. También hay quien afirma que no tendría ningún caso moverlos; o hay quienes consideran que nada aportarían en la JMAS en cuanto al perfil técnico, o incluso que tampoco pintan políticamente, por lo que no merecerían el “premio”.
Si hablamos de perfiles técnicos que ya están en sintonía con las dinámicas azules, ahí está el director del Fideicomiso de Puentes Fronterizos, quien tiene todas las confianzas de la gobernadora y se ha acomodado bien, aunque en principio también enfrentó señalamientos de no hacer el trabajo político que le correspondía.
Supo Mirone que en la actual coyuntura crítica, entre quienes dijeron “aquí estoy por si se ofrece”, está Oscar Lozoya, el delegado de Coesvi, haciendo incluso cabildeos con otros integrantes del equipo de la gobernadora en Chihuahua.
También se sabe que se está dejando querer, para ser mencionado, el exrepresentante de la gobernadora, Oscar Ibáñez, quien fue removido y enviado a la UTCJ, precisamente por falta de operación política-electoral efectiva en el territorio.
No pierde Ibáñez el perfil técnico que lo llevó a ser director ejecutivo de la Junta Central de Agua y Saneamiento, e igual que Nevárez, llegó a tener todas las confianzas de la gobernadora Maru Campos, pero también tuvo su caída y hoy está nuevamente en la cuerda floja porque hizo mancuerna con el saliente director de la JMAS para darle calorcito al proyecto de Marco Bonilla, pese al llamado de respeto y mesura que salió de Palacio.
Siguiendo con los personajes azules que hoy levantan la mano, ahí está el exdiputado y exdirigente interino del Comité Municipal del PAN, Gabriel García Cantú, actualmente en la banca, sin dejar de ser parte del equipo en torno a la presidenta estatal, Daniela Álvarez y la propia gobernadora.
De igual manera, está la exdiputada local Marisela Terrazas, quien ya ofreció su perfil administrativo y grillo para el cargo, aunque suena difícil que la tomen en cuenta, cuando aquí operó desde el cargo de asesora política en la JMAS, reportándole a Nevárez, como una de las coordinadoras de la estrategia adelantada de Bonilla.
Incluso, ya se comenta que Marisela sería igualmente renunciada a su cargo. Marisela llegó con Nevárez, ampliamente recomendada por Oscar Ibáñez, quien fue la figura clave para que ella fuera candidata a diputada federal en el 2024, cuando perdió con Alejandro Pérez Cuéllar.
En cuanto a los políticos que manejan operación territorial, también ha sonado el nombre del exsubsecretario de Transporte, Ricardo Tuda, quien formó parte del equipo azul un breve lapso, pero hacia atrás trae una larga experiencia en la administración pública con camiseta del PRI. Es uno de los operadores tricolores que ha hecho migas con el actual fiscal general, César Jáuregui Moreno, pero que también conectó en la etapa inicial del sexenio directamente con la gobernadora, por el lado de Clara Torres.
Esos son perfiles más bien grillos, quién sabe en cuanto a los técnicos qué nombres puedan aparecer. Tampoco se descarta un perfil empresarial, algún administrador de empresas o incluso integrante o dirigente de cámara afín o aliada que se pueda hacer cargo de la operación de la JMAS.
El caso es que deberá integrarse una terna para cumplir con el protocolo de pasar por el Consejo Consultivo, aunque la decisión se tomará en Palacio seguramente antes de que terminen las posadas navideñas.
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No nada más hay sacudidas en las estructuras estatales azules, también hubo temblor por terrenos guindas municipales.
A quien le tocó cese fulminante como el que sufrió Sergio Nevárez en la JMAS, fue a la directora del Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez (Ipacult), Myrna Judith Barajas Martínez.
Ya se le dio a su salida su pasadita por el Consejo de Gobierno del propio Ipacult para cumplir con la normatividad, aunque la verdad es que la decisión se tomó desde la semana pasada por el alcalde Cruz Pérez Cuéllar.
Tenía muchos días la versión del truene, aunque se conoció el motivo hasta ayer. No se informó de manera oficial, pero trascendió que la pillaron llevándole las contras al alcalde en un chat de WhatsApp. Ella y al parecer algunos otros de sus colaboradores cuestionaron o descalificaron alguna instrucción recibida y escribieron sobre ello, mostrándose poco leales y nada respetuosos del presidente municipal.
Como nunca faltan las capturas de pantalla, una imagen llegó hasta la Presidencia Municipal, y ahí se tomó la decisión de separarla. Además, había quejas desde antes sobre el protagonismo de Barajas y la forma en que trabajaba, de manera muy sectaria y en favor de los cuates.
Apenas duró año y medio, luego de que fue nombrada cuando salió, en medio de la polémica, el anterior director, Miguel Ángel Mendoza.
Mientras el Consejo avala el nombramiento que decida el alcalde, habrá una persona encargada de despacho.
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Finalmente se cumplieron todos los procedimientos, acuerdos políticos y protocolos en el Congreso del Estado, para que saliera sin ningún problema la designación de Héctor Acosta Félix como titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE).
Ya se preveía que no tendría Acosta Félix competencia para reelegirse y ocupar el cargo de auditor superior por 7 años más, hasta el 2032.
Por lo visto, nadie le puso peros a su trabajo realizado y su perfil de amplia experiencia y formación académica, y todas las fracciones partidistas le entregaron su voto.
Obtuvo todos los sufragios y no les dejó alguno a los otros dos integrantes de la terna, Gustavo Esparza Sáenz y Víctor Gutiérrez Sotelo. Faltaron dos diputados, por lo que Acosta Félix alcanzó 31 votos.
El Grupo Parlamentario de Morena pudo escatimar el apoyo para impedir que se consiguieran los 22 votos de la mayoría calificada obligada, pero optó en esta ocasión por llevar la fiesta en paz y dar su voto de confianza al auditor que antes trabajó para los gobiernos estatales y federales del PAN.
Quienes no estuvieron presentes en la votación, fueron Irlanda Márquez Nolasco, del Partido del Trabajo, y Brenda Ríos Prieto, de Morena.
Don Mirone