Aunque las elecciones se realizarán hasta junio del 2027, este 2026 será de definiciones. La decisión sobre quiénes tendrán las candidaturas por la gubernatura de Chihuahua y las principales alcaldías se tomará por anticipado, aunque luego se cumplan todos los protocolos y los procesos.
La carrera desenfrenada la impulsó Morena y por lo visto seguirá marcando esa agenda. Lo ha comentado la presidenta estatal, Brighite Granados: lo que se espera es que, para mediados de este año, se tenga ya la primera definición.
Tienen la receta y la han aplicado en el pasado, como ocurrió con el proceso para elegir candidatura presidencial. Tuvieron corcholatas primero, luego candidatos y candidatas a coordinar los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación.
Esa figura fue utilizada para elegir la candidatura de Claudia Sheinbaum desde septiembre del 2023. La hoy presidenta se convirtió, antes que candidata formal, en coordinadora nacional del movimiento. Y con ese cargo hizo campaña anticipada, construyó y operó lo necesario rumbo a la elección del 2024.
Así que, en Chihuahua, habrá primero coordinadora o coordinador estatal, antes que candidato. Nomás que todavía con mayor anticipación. Casi un año antes de la elección. A nivel nacional fueron nueve meses antes.
Pero ahora, parece que se adelantarán todavía más para tener mayor tiempo de posicionamiento para el ganador o ganadora, pero también para que luego se puedan bajar las siguientes candidaturas en municipios y quizá hasta distritos.
Al menos Juárez y Chihuahua, los dos municipios más importantes, replicarán el procedimiento.
Y la base, está previsto, deberán ser las encuestas. “En Morena, el principal camino para elegir a quienes nos representarán en el proceso electoral de 2027 será través de una encuesta que permita que sea la gente la que decida”, adelantó la presidenta nacional, Luisa María Alcalde.
Se supone que hará su chamba la Comisión de Encuestas de Morena, para apegarse a sus propios estatutos, los cuales también contemplan la conformación de las Comisiones Estatales de Encuestas, aparte de las Comisiones de Elecciones.
“Son los órganos auxiliares de la Comisión Nacional de Encuestas que tendrán a su cargo los ejercicios demoscópicos a nivel municipal y en las entidades del país, y sus miembros serán designados por los integrantes de la instancia nacional por un número igual a esta”, señala el estatuto, sobre las Comisiones Estatales de Encuestas.
Los tiempos ya están encima. Si se prevé que haya definiciones a medio año, entre junio y julio, las encuestas podrían levantarse desde dos meses hacia atrás de la fecha en que se haga el anuncio.
Con ese calendario, lo que es de esperarse es que las corcholatas metan todo el acelerador a fondo desde este inicio de año. Seguramente habrá un incremento de propaganda en bardas. Quién sabe si en espectaculares, luego de las reprimendas que lanzó la propia presidenta a las figuras más adelantadas. Sin duda crecerá el activismo por aire y por tierra.
Lo que se permita, se tendrá que definir en la próxima sesión del Consejo Nacional de Morena, para tratar de poner las cartas sobre la mesa.
………………

El 2025 concluyó básicamente con dos figuras centrales en el escenario: dos corcholatas de Morena que van por la coordinación estatal, cuyo cargo bien podría tener algún ajuste en el nombre, pero con la única función de ser la persona depositaria del poder y la candidatura en el estado.
Hablamos del alcalde Cruz Pérez Cuéllar y de la senadora Andrea Chávez.
Son los liderazgos mejor posicionados en las encuestas oficiales y no oficiales, en las propias y ajenas, en las morenistas y no morenistas. Ya se verá en su momento qué dice el ejercicio final de la Comisión de Elecciones, y qué dice la presidenta Claudia Sheinbaum al respecto.
Igualmente, se sabrá cómo pesan las presiones de los grupos internos, qué tan real puede ser la influencia desde Palenque, Chiapas, o qué tanto poder mantienen liderazgos como Ricardo Monreal y Adán Augusto López desde la cúpula de Congreso de la Unión. Por eso hablamos de momento de definiciones. Y ese momento está muy cercano.
Sin duda, hay más nombres de suspirantes o prospectos, y seguramente varias figuras más se apegarán a la convocatoria y a los estatutos para buscar ser incluidos en la encuesta.
Nunca ha dejado de mencionarse y siempre aparece en las encuestas hasta hoy conocidas, el senador que ya fue candidato a gobernador en el 2021, Juan Carlos Loera. Es prospecto natural, como uno de los fundadores del movimiento en Chihuahua, quien acompañó de cerca al expresidente Andrés Manuel López Obrador y encabezó la poderosa delegación de Bienestar en Chihuahua.
Tuvo su tiempo y su oportunidad y no parece ser el mejor posicionado, ni contar con sólidos grupos de financiamiento atrás, ni de operación territorial y de políticas de alianzas, como lo han trabajado Cruz y Andrea.
Además, Loera apunta a otro objetivo más claro y viable: hacerse de la candidatura a la alcaldía juarense, donde concentra sus mayores apoyos y su mejor posicionamiento.
También se mantienen –y se mantendrán– en la escena dos figuras clave del equipo político de Ariadna Montiel en Chihuahua: la delegada de Bienestar, Mayra Chávez y el coordinador del Grupo de Morena en el Congreso, Cuauhtémoc Estrada.
Particularmente, por su función de recorrer el estado para dispersar los apoyos directos de Bienestar a miles de beneficiarios, trae Mayra buen posicionamiento y mucho millaje acumulado, aunque lejos de los punteros que empezaron sus movimientos un día después de la elección del 2024, además del trabajo de sus anteriores campañas.
Sin embargo, no dejan de estar sobre la mesa como las cartas fuertes de la secretaria Ariadna Montiel, quien tiene línea directa y podría contar con todo el apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum para articular cualquier proyecto político en Chihuahua. Igual que en el caso de Loera, tanto Mayra como Estrada, estarían en posibilidad de acomodarse fácilmente en la candidatura por la alcaldía juarense.
Incluso, tampoco se descarta a la propia Ariadna como corcholata, coordinadora en Chihuahua de la 4T y por lo tanto, candidata a la gubernatura, si la presidenta optara por asegurar una posición de control más directo y de expansión de su poder personal, con el agregado de que el nombre podría tener el aval de Palenque, ya que la secretaria también goza de los afectos y la confianza de López Obrador.
En las encuestas conocidas hasta ahora, Ariadna no aparece bien posicionada y no suena muy lógica una apuesta para alguien que no es originaria del estado cuando la competencia está tan cerrada con el PAN, pero las lógicas del poder suelen dar vuelcos inesperados, así que esa posibilidad no puede descartarse del todo.
Ariadna ha dado muestras de que le interesa el proyecto estatal y por eso se ha desplegado la estrategia de “Amor por Chihuahua”, pero no únicamente dependería de ella la decisión de dejar o no la Secretaría más importante del Gabinete en cuanto a la operación política del régimen para buscar una gubernatura.
¿Qué decidirá la presidenta? Esa es la pregunta clave, con independencia de lo que digan las encuestas. Si no hubiera una definición para enviar a Ariadna, bien podría imaginarse el escenario de la presidenta con la secretaria, cuestionándose, juntas, qué hacer en Chihuahua: “¿Con quién vamos? ¿Con Andrea, con Cruz o con una tercera alternativa?”.
¿Para quién se pondrá a operar toda la estructura de Bienestar? Como quiera que sea, si hablamos de candidatura en Chihuahua, estaríamos hablando del factor Ariadna.
Además, este año de definiciones se sabrá si, como dicen las presidentas de Morena a nivel estatal y nacional, se hará lo que arrojen las encuestas, o se les utilizará únicamente como instrumento de validación a modo.
El otro gran pendiente que se deberá cuadrar en las definiciones, es la decisión de meter a Chihuahua en la lista de estados reservados para mujeres o para hombres.
………………

Por el lado del PAN hay menos claridad en los tiempos, pero pinta que la decisión final se tomará después que se den las definiciones en Morena.
Sin embargo, en lo que no hay duda es en el puntero en cuanto al posicionamiento, el territorio recorrido, la conformación de equipos y hasta los compromisos de financiamiento, en torno al alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla.
¿Habrá posibilidades de bajar a una figura tan adelantada? ¿Alguien interno o externo puede en verdad competirle?
Parecería que únicamente una definición del Comité Ejecutivo Nacional en cuanto al género, podría cerrarle el paso, pero, ¿habría una mujer con su mismo nivel de posicionamiento o con el necesario para competirle a la candidatura de Morena?
En las encuestas, el único nombre que aparece, aunque bastante alejado de Bonilla, es el de Daniela Álvarez, la juarense que preside el Comité Directivo Estatal del PAN.
La propia gobernadora Maru Campos ha deslizado en los grupos internos de toma de decisiones que no puede descartarse que se lance a una mujer como candidata. Aparte, el relanzamiento del PAN les abrió las puertas a las candidaturas externas y es una fuerte apuesta de la presidencia nacional en su afán de que el partido conecte más con la ciudadanía.
Tampoco hay por esa vía algún nombre externo, de los organismos empresariales o del activismo social, que ya tenga una base de posicionamiento o trabajo territorial previo.
La alternativa que ha sonado, adentro y fuera del PAN, es el secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña. Ya se le ve como panista por su cercanía a Palacio y su relación de amistad y confianza con la gobernadora, aunque no se conoce que tenga ya la calidad de militante.
Tiene De la Peña vasta experiencia en administraciones tricolores y buenas conexiones profesionales y empresariales, por lo que bien podría jugarse como carta externa o ciudadana.
Si además avanza la idea de una elección primaria para darle mayor solidez, validación y legitimidad a la candidatura, podría armarse un proyecto en torno a su persona.
Su nombre seguirá sonando porque además es prospecto para la alcaldía de Chihuahua. Pasaría igual que con el nombre de Daniela para el municipio de Juárez, si finalmente Marco Bonilla se queda con la candidatura como el aspirante más adelantado.
Santiago De la Peña es pieza que podría encajar en la candidatura por la Presidencia Municipal de Chihuahua, ahí donde la buscan también otras figuras fuertes como el fiscal César Jáuregui; el secretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Rafael Loera; el coordinador de los diputados en el Congreso del Estado, Alfredo Chávez y la diputada federal Manque Granados.
Quien también se mantiene con la mano levantada y su nombre ha aparecido en diversas encuestas, es el secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya Chávez.
La estrategia de Palacio y del CEN panista es mostrar que todavía hay contienda interna y definiciones pendientes, aunque un sector del panismo en torno a Marco Bonilla considere que ya no hay otra opción, principalmente ante el evidente avance de Morena y su acelere en los tiempos.
Como quiera que sea, en el caso de Loya, se aplicaría la estrategia de siempre: tirar arriba para quedarse con algo más abajo, en este caso, como una posibilidad la candidatura a la alcaldía juarense.
Ya vendrá la cascada de definiciones este mismo año. La última palabra en el PAN sobre procedimientos y personas se tomará después de que haya coordinador o coordinadora estatal de la Cuarta Transformación. El modelo se replicará en Juárez, igual, hasta después de que se decida la coordinación municipal por Morena. De acuerdo al sapo, será la pedrada.
Don Mirone