Ayer que sesionó en Ciudad Juárez la Diputación Permanente del Congreso del Estado, se confirmó que a la clase política le encanta lucrar electoralmente con las necesidades sociales, el rezago atávico que arrastra nuestra frontera en materia de infraestructura, obras y servicios, además del perenne anhelo de justicia fiscal.
Puro montaje y simulación. Preocupaciones que son flor de un día. Show mediático que no podía dejarse pasar en un acto meramente protocolario, dentro de un ejercicio del Poder Legislativo que intenta acercarse a los municipios y que programó aquí una simple reunión de la Mesa Directiva, en espera de que se abra el periodo formal de sesiones (donde verdaderamente se da trámite a las iniciativas) hasta el 1 de marzo.
Así que lo ocurrido ayer en un salón demasiado pequeño del Museo de la Revolución en la Frontera (el edificio de la Ex-Aduana, en el Centro Histórico) reflejó simplemente el afán de las distintas fuerzas políticas de aprovechar electoralmente el escenario en la adelantada disputa por el 2027.

**
Era de esperarse que en territorio guinda, quien abriera las hostilidades con el discurso en contra del gasto en redes y comunicación social de la Presidencia Municipal, contrastándolo con el gasto en obra pública, fuera la diputación del PAN.
A partir de ahí se desató una discusión que se prolongó por unas tres horas, nada más para poner sobre la mesa quién ha hecho más o menos, o quién ha dejado de hacer lo que le tocaba hacer por Juárez, tanto si hablamos de las administraciones municipales de distinto color partidista, como de la esfera estatal y federal.
A final de cuentas, fue aquello una retahíla de discursos huecos que reparten culpas o pretenden colgarse medallitas, desde la exageración, la negación, el manipuleo de cifras y hasta el ofrecimiento de promesas y retos irrealizables.
**
Como quiera que sea, quedó ahí el registro, otra vez, del amplio diagnóstico ya muy refriteado de todo lo que le duele y le falta a la ciudad para tener mejor movilidad, mejor transporte público y mejores calles; pero, sobre todo, del reclamo en cuanto a que ningún color partidista ha cumplido para darle a Juárez lo que en justicia le corresponde en materia de inversión para proyectos estratégicos de gran calado.
También quedaron ahí las cifras escandalosas del gasto en propaganda e imagen de los gobernantes locales y el tamaño de la deuda histórica que el Gobierno Federal mantiene con Juárez, si dejamos de lado la dispersión de dinero en efectivo bajo los programas sociales.
Nada más se tronaron los cohetes y se encendió la pirotecnia política, pero nada quedó establecido para que las distintas fuerzas partidistas, desde el Legislativo y desde el Ejecutivo —en sus tres órdenes— puedan construir y acordar lo que se debe hacer en conjunto para abatir el déficit que, en muchos sentidos, sigue ahogando a Ciudad Juárez.
—–ooo—–

Tal parece que el Partido Revolucionario Institucional en Chihuahua deberá agregarle una letra “A” a sus siglas: “PRI”. Pónganla como quieran: PARI, APRI o PRIA; el orden de ese factor no altera el producto: ya es un partido más tipo negocio familiar, de esos que no cambian de dirigencia en años y, si lo hacen, es entre familiares o cuates.
La “A”, por cierto, bien podría ser por los “Alitos”, porque todo apunta a que ese grupo se ha ido adueñando del partido, tanto en lo nacional como en lo local.
Mientras en la dirigencia nacional todo indica que Alejandro “Alito” Moreno se entronizará en el mando más alto del expartidazo, acá en Chihuahua Alejandro Domínguez quiere convertirse en una versión regional de ese cacicazgo, una especie de “Alititito”.
Como bien sabemos, el actual dirigente nacional del tricolor es Alejandro Moreno Cárdenas y sigue en el puesto porque hizo todas las marometas necesarias para cambiar los estatutos de su partido, de modo que pudiera reelegirse para un período más y, “si hay vida y salud”, hasta echarse un tercero.
Como se lee: el señor que estuvo a punto de mandar a su partido al cuarto lugar en la votación de 2024, y que ahora anda pidiendo “kórima” al PAN para que no lo deje fuera de sus coaliciones, sigue trabajando de dirigente.
**
Si fuera entrenador de futbol, ya lo habrían botado desde hace tiempo; y si la elección de aquel 2024 hubiese sido un torneo hecho y derecho —no como la liguita MX— se habría ido a la segunda división.
Pero, por lo visto, el PRI es el PRI y permitió que su dirigente hiciera lo que quisiera, una vez más.
Movió todo para quedarse en la cada vez más desvencijada silla presidencial del PRI hasta 2028 y bien podría prolongar su estancia hasta 2032. ¡Pareciera que el espíritu de Fidel Velázquez ronda por las oficinas del PRI!
De poco sirvió que una parte del priismo, al que todavía le queda un poco de vergüenza, impugnara la reforma a los estatutos del partido. Como si no hubiera Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que validara los movimientos de un fiel aliado del bloque anti4T.
**
Acá en Chihuahua, Alititito Domínguez va siguiendo los pasos de su supremo tocayo.
Resulta que el dirigente estatal del PRI en Chihuahua ya piensa en mantenerse (eternizarse) en el poder, al más puro estilo de su mentor y tocayo: quedarse con la presidencia y, además, acomodarse en uno de los míseros cargos públicos que obtiene su partido.
Recordemos que en marzo de este 2026 concluye el periodo estatutario de Domínguez, pero como “nadie ha levantado la mano para buscar la presidencia estatal”, pues no ve ningún problema en su continuidad en el CDE del PRI.
Tal parece que Domínguez es un “hijo de tigre, pintito”, como dice el refrán popular; o aquí deberíamos acomodarlo como un “hijo de Alito, Alititito”.
—–ooo—–

En serio, para vergüenzas no gana uno con esta clase política chihuahuense que vive de las ocurrencias y las propuestas supuestamente serias, pero que suenan a chiste del Simpatías.
Lo peor del caso es que les pagamos por subir a la tribuna del Congreso a leer sus vaciladas y luego hasta los dejamos que se reelijan sin siquiera haber ganado una elección.
**
Uno de los mejores ejemplos de ese tipo de políticos que llegan a lo cómico sin habérselo propuesto es el del diputado local Francisco Sánchez, de Movimiento Ciudadano. Sí, el mismo autor de la propuesta de que la ciudadanía cargara con pistola.
Mire nada más con lo que salió ahora: que Cuba sea el estado 33 de México. No es un chascarrillo de mal gusto, no: así lo mandó publicar como una postura oficial como coordinador de la bancada del partido “fosfo-fosfo”.
Como si se hubiese contagiado de la “onda Trump”, que posa con mapas de Canadá, Groenlandia y Venezuela coloreados con la bandera de Estados Unidos; ahora, Cuba con la bandera mexicana.
“La presidenta Claudia Sheinbaum, el régimen de Morena prefiere mandar más dinero al régimen de La Habana que a los chihuahuenses, dinero de nuestros impuestos”, dijo en su ocurrente comunicado.
Por lo visto, el señor no estuvo atento cuando se aprobó la Ley de Ingresos para el 2026, porque se hubiera percatado de que casi el 80 por ciento del presupuesto del Gobierno del Estado viene de recursos federales. ¿Será que también a él le andaba de ir al baño justo en ese momento?
**
Como decíamos al inicio, no es la primera charra que se avienta el señor de las pistolas: antes pidió que Chihuahua se quede con todo el ISR que capta… y ni siquiera supo decir a cuánto asciende esa cantidad.
También propuso que los periodistas porten pistolas, sin siquiera preguntarles a los compañeros reporteros si les gustaba la idea. En un breve sondeo entre el gremio, Mirone pudo constatar que la propuesta del señor causó risa.
Ahora sale con que quiere mexicanizar el son cubano, los puros habaneros y hasta al Buena Vista Social Club. A ver si la propuesta llega a oídos de la gente de Cuba porque, en estos momentos difíciles que están pasando, bien les caería una bromita estudiantil, aunque sea un mal chiste.
—–ooo—–

Ayer publicó Massive Caller su más reciente encuesta de preferencias electorales, y llamó la atención de Mirone a quién puso a competir por la candidatura morenista a la alcaldía juarense.
Nos vamos directo a los candidateables por Morena y PAN, porque ya no es novedad que las encuestas otorguen dos a uno y hasta tres a uno a favor de los guindas sobre los blanquiazules.
Se supone que la senadora Andrea Chávez va por la gubernatura, pero aquí la incluyeron en las preferencias morenistas por la alcaldía de Juárez. En este febrero apareció la legisladora con 23.2 por ciento de las preferencias, prácticamente en empate técnico con el también senador Juan Carlos Loera y el diputado federal Alejandro Pérez Cuéllar.
Loera aparece con el 22.7 por ciento y el diputado —que es hermano del alcalde Cruz Pérez Cuéllar— con el 22.2 por ciento. Habrá que decir que Alejandro enfrenta un escenario complicado para quedarse con la candidatura por Morena, ya que ese partido le puso candado a sus reglas internas para adelantar la prohibición de que las candidaturas se pasen entre familiares.
Pero ahí está en primera línea, dejando claro que el apellido Pérez Cuéllar está bastante posicionado en Juárez. Quién sabe si pueda tener salida Alejandro compitiendo por el Partido Verde, el mismo que lo cobijó con sus siglas en la alianza con Morena para alcanzar la diputación federal.
Mayra Chávez Jiménez, una de las cartas fuertes del grupo de Ariadna Montiel, aparece en el cuarto sitio de las preferencias, con el 16.7 por ciento.
**
Por el lado del PAN, también llama la atención que aparecen tres nombres en otro virtual empate técnico. Arriba aparece Daniela Álvarez, la presidenta estatal del PAN, con un 20.3 por ciento de las preferencias, aunque seguida muy de cerca por el exdirector ejecutivo de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, Sergio Nevárez, quien al parecer ya ni siquiera busca la nominación para ese cargo.
En la tríada está el secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya, el “Capitán Centinela”, que le ha metido duro a la promoción por medio de bardas y anuncios espectaculares. Loya alcanzó el 18.8 por ciento.
Más atrás quedaron la exdiputada local Marisela Terrazas (15.2 por ciento) y la subsecretaria de Desarrollo Humano y Bien Común, Austria Galindo (10.1 por ciento). La diputada local Xóchitl Contreras apenas pintó con un 5.8 por ciento.
**
Si nos vamos al PRI, la encuesta la encabeza el exalcalde Enrique Serrano (30.3 por ciento), seguido de la empresaria y senadora suplente Adriana Fuentes Téllez (24.2 por ciento) y del exmagistrado estatal Filiberto Terrazas Padilla (15.2 por ciento).
Sin embargo, hay que decir que el tricolor ya está muy desgastado en Juárez. En la encuesta pinta apenas con el 11.2 por ciento, aunque no muy lejos del también desdibujado blanquiazul, que alcanza el 16.6 por ciento.
Juntos no alcanzan ni la mitad del 48.7 por ciento que traen de preferencia los guindas en esta frontera, según Massive Caller.
—–ooo—–

En el caso del municipio de Chihuahua, la más reciente medición de Massive Caller le dio al PAN y a sus aspirantes a la alcaldía unos resultados de intención de voto entre los habitantes de la capital del estado que deben haber sonado a música para sus oídos.
De entrada, la encuestadora arroja en sus cifras que, al menos en el municipio de Chihuahua, el PAN está a 10 puntos de Morena, pues tiene el 42 por ciento de la intención del voto a su favor contra un 32 por ciento de los guindas.
Más aún, entre el PRI y MC, probables aliados del blanquiazul, juntan otros 10 puntos, mientras que a Morena sus “aliados”, PT y PVEM (¡ah, pa’ amiguitos que se consigue!), no juntan ni tres puntos entre los dos.
**
Hasta ahí, todo suena bien para el partido que, en los últimos años, ha ganado con holgura los cargos en disputa y solo ha compartido uno que otro distrito con su nuevo “cuate”, el PRI.
En la medición de preferencias entre probables candidatos a la Presidencia Municipal de Chihuahua el actual fiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno, lleva una ventaja de cuatro puntos sobre Rafael Loera, el joven secretario de Desarrollo Humano y Bien Común (especie de Secretaría del Bienestar versión Chihuahua).
Mientras Jáuregui aparece con poco más del 22 por ciento de las preferencias, Loera tiene 18 y fracción.
**
El tercer lugar es para María Angélica “Manque” Granados, la diputada federal que alguna vez fue alcaldesa de Chihuahua en suplencia de la actual gobernadora, María Eugenia Campos Galván.
De la Peña aparece hasta el cuarto sitio, con un 12 por ciento, poquito arriba del líder parlamentario, José Alfredo Chávez, que a duras penas llega a los 9 puntos.
El sótano de la tabla es para el “hijo predilecto de Castilla”, Carlos Olson, quien apenas llegó al 2 por ciento.
Falta poco más de un año para que se definan esas y otras candidaturas, así que todo puede pasar en esta política mexicana y chihuahuense, donde todo parece ir como las calabazas en la caja de la camioneta: ahí se van acomodando en el camino.
Don Mirone