Lo de Dios a Dios y lo de César al César. El papa Francisco y toda la clerecía regional provocaron un día inhábil para Ciudad Juárez (la frontera fue paralizada, cabecearon sus títulos muchos medios informativos) pero los políticos mantuvieron su ritmo de trabajo con escaso o nulo espíritu solidario hacia la visita.
La realidad es que en la pelea por el poder público “mal utilizar” un minuto de campaña electoral queda el riesgo fatal a que, quien lo pierde, se lo lleve la corriente. El papa llega, se va y nosotros nos quedamos, dirán los políticos con la franqueza del hermano que pelea una herencia, le corresponda o no le corresponda.
Muchísimas actividades se llevaron a cabo en ese mundo político antes, durante y después que Francisco clavara en Juárez sus palabras contra los modernos esclavizadores, contra los traficantes de seres humanos y contra la falta de oportunidades para los jóvenes.
El mero histórico 17 de febrero, por ejemplo, los magistrados del Tribunal Estatal Electoral sesionaron en la capital del estado sin más interés que fortalecer algún interés partidario.
Decidieron sobre un asunto efectivamente mundano: no permitir que los aspirantes a candidatos independientes dobleteen firmas; o sea, impidieron que el uso de una firma de apoyo para un aspirante a candidato pueda ser usada para respaldar a dos o más de ellos.
Ah, porque dos aspirantes a candidatos independientes por la Presidencia municipal de Chihuahua, los empresarios Luis Enrique Terrazas y Javier Mesta, se andaban pasando de vivos frente a la partidocracia local que no desea repartir más poder del que ya está en ejercicio; ni un peso más; perdón, ni un espacio más.
Los candidatos a candidatos exhibieron ellos mismos sus reales intenciones: interpusieron un recurso legal para tener posibilidades de que un firmante para su causa también pudiera firmar para otra opción.
Toda la clase política estatal fue convocada para hacerse presente en alguno o varios de los históricos eventos que el pontífice presidió en Ciudad Juárez. Los magistrados no, ellos tenían algo más importante qué decidir por encima de los “prejuicios de la fe”: rechazar la petición de los “independientes”.
Es necesario mencionar algo de contexto en los casos de estos independientes, sobre todo para el análisis juarense que no siempre tiene a la mano los elementos generales de una situación para formarse opinión clara al respecto de lo que acontece allá donde son tomadas las decisiones para todo el estado, para Ciudad Juárez.
Las incursión de ambos candidatos tiene como objetivo más que claro afectar al panismo chihuahuita que tiene medio cuerpo de regreso en la Presidencia municipal con su candidata María Eugenia Campos.
Terrazas trae una larga trayectoria de linaje aristócrata surgida de la familia del mismo apellido dueña en un tiempo de gran parte del territorio chihuahuense. Precisamente el esclavismo fue el soporte principal de aquel emporio.
Durante décadas los Terrazas de Luis Enrique pretendieron obtener la gubernatura bajo la siglas del Partido Acción Nacional (PAN); su padre, Enrique, fue precandidato a gobernador, funcionario durante la administración de Francisco Barrio, y miembro de la élite directiva azul durante siempre. Los Mesta han seguido la misma trayectoria en poder económico y búsqueda del poder político. Hoy los votos y el dinero de ese fuerte sector capitalino están siendo retirados de Acción Nacional. Hemos abordado ese tema domingos anteriores.
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Un grupo de priistas juarenses poco piadoso tampoco se inmovilizó ante la visita del papa en sus pretensiones de mantener presencia, vigencia y fuerza en la localidad. Igual que hace seis años, ahora también han rechazado a Héctor “Teto” Murguía como su candidato. Se lo hicieron saber en una misiva al dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones.
Le dicen a Mirone que a la Presidencia del PRI nacional llegó el documento, fechado como recibido el 16 de febrero, mientras el papa concluía sus actividades en el centro del país y se aprestaba para dirigirse a Chihuahua, última parada de su gira por México.
Quién sabe si la misiva llegó personalmente a manos de Manlio Fabio Beltrones. Es una hoja membretada con un logo de cinco manitas levantadas y las frases: “Ciudad Juárez… ¡más de uno! Tu opinión vale, súmate”. Su contenido es de críticas hacia el candidato Murguía pero no está firmado por nadie. De ahí que posiblemente no lo haya leído el sonoronse.
En las indagatorias correspondientes, como dicen los investigadores policiacos, Mirone encontró mucha o toda la mano del equipo de Nacho Duarte atrás de dicho oficio. Esa es la parte importante.
Nada extraño es que los nachistas se opongan a Murguía. En el 2010 incluso se manifestaron contra Teto el propio Duarte Nacho, Nora Yu, el virtual nuevo dirigente estatal del PRI, Guillermo Dowell, y algunos estudiantes universitarios que fueron sacados de las aulas para apoyar la “protesta” contra Teto. Y Teto ganó la alcaldía con sobrada suficiencia.
Ahora el elemento adicional es que este grupo fungió como soporte fundamental de la precampaña de la senadora Graciela Ortiz González en su pretensión de obtener la nominación de su partido a la gubernatura.
En los últimos estirones por la candidatura se decía que solo quedaban como los más fuertes precisamente Graciela, Teto, y quien finalmente obtuvo ese premio, Enrique Serrano.
En la misiva, los “anónimos” inconformes pelean contra Teto pero buscan dejar a salvo su respaldo a Serrano, lo cual podría llevar a escenarios altamente flamables aun para el proyecto estatal tricolor, el del candidato a gobernador.
No queda duda que Serrano y Teto solo se tragan porque los une el gobernador Duarte y la dirigencia nacional priista, así que el solo olor a traición de uno u otro bando, desbarrancaría entre sus equipos el proyecto de uno, del otro, o de los dos, incluso con mayor riesgo el de Serrano si colocamos en la balanza de lo local su fuerza territorial, la de Teto, la del PAN y la que empiece a perfilarse del “independiente”, Armando Cabada.
Ciudad Juárez y la región de la sierra deben representar para Serrano y el PRI sus principales fuerzas electorales porque son las zonas con menos presencia opositora… hasta ahora. No albergan esperanzas reales en la capital del estado ni en ninguna de las ciudades medias, prácticamente todas perdidas: Delicias, Camargo, Jiménez, Parral, Cuauhtémoc, Chihuahua capital… Así que cuidar Juárez y los acuerdos contraídos debe ser de alta prioridad para el equipo estatal.
Los momentos actuales son de estira y afloja, y así seguirán hasta que las candidaturas a alcaldes y diputados sean legalitas, hasta que sean decretadas como tales por los organismos electorales correspondientes; mientras tanto, la confusión, las conjeturas y los chismes continuarán, con todo y sus implicaciones.
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La situación es bastante peor en la capital Chihuahua. El hombre apagafuegos por excelencia del baecismo, con servicios prestados también al patriciato en su momento y al propio duartismo ahora, Arturo Proal de la Isla prefirió el recogimiento del cuarto de guerra político que aventurarse a la multitudinarios empujones y pisotones en la recepción de Francisco.
El equipo del político queretano incluso dejó correr la versión de que su presencia en Chihuahua obedecía al extremo cuidado de lo mediático que siempre buscó el gobernador Duarte para la visita del distinguido argentino. Nada de eso.
El buen Proal tiene bajo su cargo parte de la operación en la precampaña a la alcaldía de Lucía Chavira, la esposa del exalcalde de aquella ciudad, Marco Adán Quezada, uno de los exaspirantes del baecismo a la gubernatura.
Es fundamental repetir que esa candidatura no fue negociada con Palacio de Gobierno, sino con la dirigencia nacional priista.
Proal y al baecismo tampoco podían decretar tregua durante la visita del papa porque reman contra la corriente de un influyentísimo sector del PRI, porque Chihuahua capital se ha convertido en una plaza harto complicada para el tricolor, porque el PAN tiene una candidata a la alcaldía que lleva seis años en campaña, gracias a lo cual pudo deshacerse de sus competidores internos con la mano en la cintura y porque el costo en el desempeño del régimen ha sido cobrado esencialmente ahí, el asiento de los poderes estatales.
Ese tema chihuahuita debe provocar grandes dolores de cabeza al candidato del PRI a la gubernatura, Enrique Serrano, y a su principal impulsor, el gobernador Duarte.
Con un escenario ciertamente inesperado por la incursión sorpresiva de Javier Corral en la contienda y de un independiente Chacho Barraza, es vital para el PRI mantener el colchón de votos en Juárez y en la sierra, pero significaría un horror para ellos no apretar turcas en la capital del estado frente a la eventualidad de un resultado ajustado.
Salvo la disposición de uno de los exprecandidato a la alcaldía, el líder del grupo parlamentario en el Congreso del Estado, Rodrigo de la Rosa, el resto de los que compitieron contra Lucía Chavira no han mostrado voluntad genuina por sumarse a su proyecto, ni con todo y los buenos oficios de Proal.
La etapa de precampaña será fundamental para solucionar los entuertos internos y abalanzarse sin mayores preocupaciones que la oposición externa a la campaña constitucional… pero la verdad es que le zumba para un arreglo sincero; en Chihuahua capital y en otras partes del estado como las descritas.
P.D. Hace unas semanas el exfiscal Carlos Manuel Salas hizo llegar a manos mironianas “Número cero”, el último libro que sacó Umberto Eco, el filósofo y novelista italiano eminente que acaba de fallecer. La novela aborda la trama del complicado mundo empresarial periodístico. Una edición cero repetida cuyo propietario no tuvo la intención de que viera la luz del sol, sino extorsionar al poder en general con información que nunca se publicaría. Nada lejano a “El cuarto poder” de Jeffrey Archer.
Don Mirone