Casi 3 kilómetros de vieja tubería de asbesto, que ya terminó su vida útil y mide apenas 8 pulgadas de diámetro, mantiene colapsados colectores de drenaje que pasan por debajo de colonias del norponiente de Juárez y cuyas descargas van a parar al cauce del río Bravo.
El problema es tan grave que incluso existen demandas ambientales “porque es un problema de décadas”, expuso el director de Obra de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Juárez (JMAS), César Triana.
Dijo que, para poner una solución definitiva, están en contacto con Unidades Ambientales de Estados Unidos, y en coordinación con la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y el Banco de Desarrollo de América del Norte (NADBank).

“Actualmente, tenemos descargas continuas de aguas residuales al Río Bravo, que con estos proyectos buscamos eliminar por completo”, dijo.
Estudios oficiales de la propia JMAS, señalan que aparte de la afectación ambiental, por las descargas directas al afluente que delimita la frontera entre México y Estados Unidos, el desperfecto afecta a por lo menos 100 mil habitantes, solo en la zona de Anapra y colonias aledañas.
En cálculos de la propia dependencia, se trata de un problema de pestilencia que las personas que viven o transitan la zona han padecido durante más de 20 años.
De acuerdo con el director de Obra, la zona conocida como Anapra comenzó a urbanizarse desde los años 70 y desde entonces no se había hecho ninguna intervención de fondo.
“El crecimiento que se dio en estos últimos 30 años, ha sido tan acelerado que la infraestructura hidráulica existente ha dejado totalmente de funcionar”, señaló.
En calles como Canutillo, Tabasco, y Arroyo del Mimbre, los malos olores y las aguas negras a flor de tierra, son cosa de todos los días.
Durante un recorrido hecho por las zonas afectadas, Triana dijo que desde los límites de Anapra, hasta el monumento al Nuevo Ciudadano -conocido como monumento al cigarro- el taponamiento de la red de drenaje, causa brotes de aguas residuales en la vía pública y dentro de los domicilios.
De acuerdo con el documento “Reposición de Colector Nadadores, impacto ambiental y beneficio social de la obra”, al que Norte Digital tuvo acceso, la problemática incluye pozos de visita que están dañados o colapsados.
Se trata de estructuras cilíndricas construidas con concreto y ladrillo, que tienen salida a la superficie de la calle y sirven para trabajos de desazolve.
Algunos incluso se encuentran rellenos de concreto derivado de trabajos de pavimentación que realiza el Municipio.
El diagnóstico establece como una consecuencia más para los usuarios, “interrupciones y deficiencias en el servicio de drenaje sanitario”.
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