Martha Soto tiene 70 años y aunque aún puede moverse por sí misma, cada vez que necesita ir al hospital, algo le estruja el bolsillo.
La ruta del transporte público no entra a su colonia y ella y su esposo deben pagar casi cien pesos por trasladarse cada día.
Treinta pesos de taxi para salir del caserío a la carretera y 16 pesos de ruta para llegar al Pronaf hacen un total de 46 pesos solo para el viaje de ida.
La misma cantidad para volver suman 92 pesos para cubrir el traslado.
Para ir al hospital o al centro, ocupan la mitad del día. Después solo les queda tiempo para medio vivir.
“El problema es que si tenemos que ir al centro, tenemos que agarrar taxi para que nos lleve a la carretera”, dijo Martha después de pedir apoyo a funcionarios municipales que este sábado llegaron a su colonia.
“Exigimos que nos pongan rutas, porque como usted ve, nosotros somos de la tercera edad”, comentó.
“Nosotros –agregó– nos ganamos la vida vendiendo pan, entonces si le sacamos cien pesos a la ganancia del pan de hoy, pues ya no tenemos para la comida de mañana”.

Transporte público dejó de pasar por la zona hace más de un año
De acuerdo con Andrea López Castillo, representante del Comité Vecinos, hace año y medio la ruta Juárez-Aeropuerto dejó de pasar. Cuando pasaba tardaba una hora o hasta dos.
La explicación que les dieron para retirarla fue que se trataba de una zona residencial. Pero no es así.
Villas Residencial del Real solo tiene un nombre elegante, pero en sus calles privan el abandono y la desolación.
“Aquí tuvimos un factor de seguridad porque aquí había muchas personas que desparecían, muchachas que han secuestrado, robo de niños”, relató.
“Esas personas han aparecido en los lotes baldíos, asesinadas”, añadió.
Casas de interés social divididas en pequeñas privadas bardeadas forman un laberinto sin salida.
El lugar es propicio para que quienes se dedican a delinquir o causar daño puedan escabullirse.
Solo se puede ingresar por la avenida Aeronáutica. Los habitantes han improvisado una salida extra atravesando un enorme terreno baldío.
Más al poniente están las fábricas del parque industrial donde la mayoría de los vecinos trabajan.
Atendiendo solo intereses inmobiliarios con gobernantes permisivos y corruptos, Villas Residencial del Real fue construida sobre la zona de laguna de patos.
Por eso, igual que otras colonias de alrededor como Puente de Bravo, Olivo, Lázaro Cárdenas y Jardines, están asentadas sobre terreno lodoso. Se están hundiendo.
En el caso de Villas Residencial del Real, hace un año y medio se organizaron en un comité de vecinos. Así empezaron a gestionar la intervención de las autoridades.
“Muchas de las personas que tenemos aquí no son dueños de las viviendas, pero tienen la necesidad de la vivienda”, señaló Andrea López Castillo.
Incluso, dijo, han tenido pláticas con Infonavit para regularizarlas poco a poco.
Los trámites han sido lentos porque se trata de una zona vetada.
“Aquí le llaman la laguna de los patos y tenemos el problema del hundimiento en el agua, en el subsuelo”, refirió.
A quienes habitan las casas de manera irregular porque sus dueños originales las abandonaron, las autoridades les dan poca o ninguna certeza jurídica.
El Gobierno autorizó el desarrollo habitacional en zona prohibida y ahora que la gente vive ahí una crisis social, el mismo gobierno les regatea los derechos.
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