Desde los alegatos de apertura, la mesa de la defensa de Naomy Yamilé R.P., liderada por el integrante de la Asociación de Abogados Penalistas, Manuel Salvador Rangel, fue enfática en que el juicio oral 161/25, por la acusación de violación agravada en contra de su cliente, Naomy Yamilé R. P., no solo conseguirán una absolución, sino que demostrarán que el principal motivo del proceso es el beneficio económico para la familia de la víctima.
En la mesa contraria, con argumentos similares a los presentados en los cuatro juicios orales previos en contra de la imputada, la mesa del Ministerio Público señaló que, con base en los testimonios de peritos, empleados de la guardería y la declaración de los padres de la víctima, así como el propio relato de la niña, demostrarán que entre el 12 de febrero de 2022 y el 17 de mayo de 2023, Naomy fue responsable de haber agredido sexualmente a la niña, que en ese entonces tenía dos años.

Sin embargo, para la defensa, este es más que un juicio oral más en contra de su defendida, se ha convertido en una disputa personal, ya que señalaron que la madre de la víctima de este caso ha sido una de las principales encargadas de “difamar”, por medio de redes sociales, la figura de Naomy, su familia, así como de la Asociación de Abogados Penalistas.
Mencionaron que, por medio de redes sociales, han acusado a Naomy de ser la supuesta líder de una red de trata de niños, situación de la que, hasta el momento, el Ministerio Público no ha presentado ninguna sola prueba a lo largo del desarrollo de los pasados juicios orales.
Aseveraron que los padres de los niños que denuncian ser víctimas de abusos cometidos al interior de las guarderías lo que buscan es enriquecerse económicamente, al intentar obtener ganancias millonarias en demandas civiles, en contra del Instituto Mexicano del Seguros Social (IMSS), que supuestamente ha dado una suma superior a los 2 millones de pesos a cada padre de familia que denunció por abuso sexual o violación.
Con los argumentos de apertura expuestos, el Ministerio Público llamó al estrado a la primera testigo de este juicio, la psicóloga forense, Claudia Elizabeth, quien se encargó de realizar los dictámenes psicológicos en los que se tenía el objetivo de determinar si la niña de este caso, presentaba evidencias de haber sufrido de un abuso sexual en su contra.
Interrogatorio lento y cansado
Esta no es la primera vez que la psicóloga ha comparecido ante un juez, así lo hace saber la propia Claudia Elizabeth, que aseguró que ya había venido anteriormente a presentarse ante una autoridad judicial y que, incluso, lo había hecho en juicios anteriores en contra de Naomy Yamilé, por supuestos abusos cometidos al interior de la guardería Techo Comunitario.
La especialista en salud mental, que también fue señalada anteriormente -en el primer juicio de Naomy- por la probable presunción del delito de falsedad ante una autoridad judicial, aseguró que llevaba laborando cerca de 5 años en la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM) y que se encargaba de realizar dictámenes periciales, contando con una certificación para realizar interrogatorios en el programa Antenas.
Relató que fue la encargada de elaborar dos dictámenes periciales a la víctima de este caso, una en julio de 2023 y la otra en enero de 2024. Aseguró que tuvo una conversación con la pequeña de dos años, así como una entrevista directa con la madre.
En las dos ocasiones, la psicóloga escuchó que la niña denunció que dos personas tocaban su cuerpo: “aomy” y “mojote”.
Gracias a la entrevista indirecta, aseguró, que pudo determinar que cuando la niña se refería a “aomy”, hablaba de la “maeta Naomy”. Citó que la niña le dijo “aomy me pica aquí”, mientras se señalaba los glúteos.
Enfatizó que, en reiteradas ocasiones, la niña le dijo que “mojote” era la que tocaba su cuerpo, pero la psicóloga indicó que no pudo determinar a que se refería cuando hablaba de ello.
Dentro de los resultados y conclusiones, determinó que la niña sufría síntomas de abuso físico, psicológico y sexual, mostrando ansiedad, depresión y conductas precoces para una niña de dos años, por lo que determinó que sufrió una afectación emocional grave, y que había dado positiva en siete indicadores de haber sufrido abuso sexual.

En el dictamen elaborado en enero, la psicóloga aseveró que los indicadores de abuso sexual aumentaron exponencialmente, pasando de siete a 16, lo que dejaba una afectación emocional grave y permanente en el subconsciente de la niña.
Esta condición, de acuerdo con la madre, provocaba que no quisiera ir a la guardería y que tuviera conductas sexuales prematuras, como “hacer poses y bailes coquetos”.
Cuando llegó el momento a la defensa de hacer su contrainterrogatorio, preguntaron a la psicóloga si sabía que la pequeñita tenía dos amiguitas en la guardería que se llamaban Naomy y María José, y si conocía que a una de ellas le decían “mojote”.
La psicóloga señaló que no conocía dicha información y que la madre fue quien le había dicho que, cuando hablaba de Naomy, se refería a la maestra y no a su compañera de cuidados.
Si bien, refirió que la niña tenía algunos problemas del lenguaje, propios de su corta edad, indicó que tenía la capacidad de distinguir de manera clara la identidad de las personas, y las actividades que hacían con ella, lo anterior, debido a que supo identificar a sus familiares que vivían con ella en su casa.
En algún punto, en el que habló sobre los síntomas de abuso físico que presentaba la niña, recordó que la niña le contó que “su mamá le había pegado en la mano”, lo que hizo que la defensa indicara al juez que diera vista al Ministerio Público, por la probable comisión del delito de maltrato infantil en contra de la víctima.
Con relación al aumento de los indicadores de abuso que se presentaron en el segundo dictamen psicológico meses después de que la niña dejara de acudir a la guardería, la psicóloga negó que aumentaran en caso de que la víctima cortara contacto con su agresor.
Indicó que la única manera en la que la niña podría hablar de un abuso, con la cantidad de detalles con la que lo hacía, se debía que había experimentado dichas conductas sexuales en su cuerpo.
No hubo queja de Naomy en dos años
De nuevo, la exdirectora de Techo Comunitario volvió a comparecer como parte de la carga probatoria del Ministerio Público, en un juicio en el que se acusa a quien fuera su empleada, en los últimos dos años en los que operó la guardería en la que fungía como directora.
Aseguró que, “salvo en los espacios en los que no entraban los niños”, el lugar estaba prácticamente vigilado por cámaras, así como por las jefaturas de área, que se encargaban que las asistentes educativas, cumplieran con sus labores de cuidado, asistencia y recreación que debían realizar como parte de su labor cuidando niños al interior de la guardería.
Su primera intervención en este caso, comentó, fue debido a que el Ministerio Público solicitó información acerca del personal de la guardería, debido a que se estaba realizando una investigación por presuntos actos de abuso.
Dijo que, en diversas ocasiones, presentó los expedientes de las empleadas que trabajaban en el lugar, incluido el de Naomy Yamilé, que llevaba dos años trabajando en la guardería, mientras dividía su tiempo estudiando una carrera en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
Si bien refirió que Naomy si llegó a estar a cargo del cuidado de la víctima de este caso, el personal de la guardería cumplía turnos rotativos, es decir, se intercambiaba entre las diversas salas en las que se cuidaban niños, que iban desde el área de lactantes hasta maternales.

Contó que a lo largo de los dos años que trabajó Naomy, previo a su detención en junio de 2023, nunca recibió alguna queja o reporte negativo por faltas realizadas en su trabajo cuidando a los niños.
No obstante, recordó que, en mayo de 2023, sí atendió una queja por parte de una madre de familia, quien se quejó de que su niña ya presentaba actitudes extrañas, por lo que la directora habría revisado cámaras de seguridad, en las que no encontró que Naomy hubiera hecho actos en contra de la niña.
Incluso, indicó que tampoco detectó que alguna de sus compañeritas, hubieran hecho algún tocamiento contra la niña.
Al hablar acerca de las acusaciones y procesos penales que han surgido en torno a este caso, el defensor de Naomy preguntó a la exdirectora que si tenía conocimiento de que, por publicaciones en medios de comunicación, había trascendido que la madre del niño víctima del cuarto juicio contra Naomy habría demandado al IMSS por la cantidad de 40 millones de pesos, mismo situación que desconoció totalmente.
Señaló que la guardería en la que laboraba, que era propiedad de la asociación civil Promotora de Servicios Comunitarios, terminó por cerrar en 2023, luego de que, como resultado de una investigación realizada por el DIF e IMSS, se determinó que, por las acusaciones en su contra, debería cerrar de forma permanente.
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