Pasaron ocho meses desde aquel 26 de junio de 2025, fecha cuando una denuncia telefónica, realizada por vecinos de la colonia Granjas Polo Gamboa, descubrió una de las tragedias más atroces en la historia reciente de esta frontera.
En el crematorio Plenitud yacían 386 cuerpos abandonados, los que debieron ser incinerados y sus cenizas entregadas a sus familiares, lo que no ocurrió.