El perico más mal hablado
Don Geroncio, señor de edad madura, fue a una mancebía, burdel, congal, zumbido, ramería o lupanar, y contrató los servicios de una de las señoras que ahí profesaban el muy antiguo y noble mester del meretricio. Con ella fue a uno de los habitáculos o accesorias del local
Por Catón