Todos vamos por el camino de la muerte
El cuento que descorre hoy el telón de esta columnejilla no sólo es sicalíptico: además tiene tufo de vulgacho. Si lo doy a los tórculos es porque me gusta suscitar las iras de doña Tebaida Tridua, censora de la pública moral, y también de la privada si el caso lo amerita
Por Catón