• 30 de Mayo 2026

Norte de Ciudad Juárez

Norte de Ciudad Juárez

Más que noticias, hacemos periodismo

  • Don Mirone
  • Especiales
  • Investigaciones
  • Frontera
  • Estado
  • Política
  • Seguridad
  • Economía
  • Panorama
Crematorio del horror

Cobertura especial de Norte Digital: Donde la verdad arde… pero no se consume

Don Mirone
Don Mirone

La ciudad va de mal en peor: las alarmantes conclusiones de Así Estamos Juárez 2026

La joven de 19 años presentó síntomas durante días y recorrió clínicas y hospitales del IMSS donde le negaron atención o confundieron el diagnóstico; murió por rickettsiosis sin que los suyos pudieran despedirse

Blanca Elizabeth Carmona

La última vez que Zulma habló con su hija, Ana Judith Leonardo Esquivel, de 19 años, ella le dijo que tenía mucho miedo y que ya no aguantaba el dolor.

Para ese momento algunos órganos vitales ya habían dejado de funcionar y horas más tarde ocurrió el deceso, registrado oficialmente como consecuencia de la enfermedad infecciosa llamada Rickettsiosis.

“Entré a verla y pues como quiera estaba ahí. Tenía miedo, que le dolía mucho porque estaba muy picotoneada de sus brazos. Yo le dije ‘pues échale ganas’. Dice ‘pues sí, pero me duele mucho’”, recuerda Zulma Esquivel Puente con un nudo en la garganta y tratando de contener las lágrimas.

Judith falleció el pasado 19 de marzo. Empezó a mostrar síntomas dos semanas antes. Primero le dijo a su mamá que le dolía la pierna derecha y que tenía un piquete.

Al revisarla, Zulma vio una roncha y pensó que era algo superficial, parecido a la reacción de un piquete de mosquito.

Con el paso de los días, Judith presentó fiebre alta, escalofríos, dolor de estómago y dolor en todo el cuerpo.

Un peregrinar entre hospitales

Con la enfermedad inició también un largo recorrido de Ana Judith y su familia por hospitales y clínicas del IMSS buscando atención médica.

Ese peregrinar terminó retrasando el tratamiento adecuado.

La joven fue llevada primero al área de Urgencias del Hospital 66 del IMSS, donde le negaron la atención bajo el argumento de que no era derechohabiente, aunque su mamá tiene 36 años haciendo aportaciones al Instituto como trabajadora de la industria maquiladora y la había dado de alta como beneficiaria.

Ese día, Zulma intentó pagar el servicio al enterarse de que Judith había sido dada de baja porque perdió el estatus de estudiante al no aprobar el examen de ingreso a la UACJ.

En el Hospital 66, Judith y su familia fueron enviados al Hospital 35, ubicado en la avenida Valentín Fuentes, donde les dijeron que la joven presentaba una mordedura de araña violinista y los mandaron al Hospital Regional número 2 del IMSS porque no tenían medicamentos.

“En el Hospital 35 la revisaron por vista láser… ella estaba allá sentada y el doctor acá… ni siquiera se tomó la molestia de revisarla, nada. Nomás le dijo ‘a ver, levántate la pantalonera. Ah sí, ok, es un piquete… no parece de araña, parece de garrapata. Mejor ve a la Clínica 2, ahí tienen medicamento para picaduras de animales porque aquí no tenemos medicamento’”, recuerda Zulma.

Sin embargo, en el Hospital Regional 2 les volvieron a negar la atención argumentando que Judith no era derechohabiente y también la remitieron a la Clínica 48, ubicada en la avenida Manuel J. Clouthier.

Ahí otro médico volvió a decirles que era una mordedura de araña. Le administraron una inyección, le dieron medicamento y la mandaron a casa.

“Si la hubieran atendido…”

El lunes 16 de marzo Judith seguía enferma. Su familia decidió llevarla a una clínica privada donde solamente le aplicaron un suero vitaminado, le dieron antibiótico y la enviaron nuevamente a su domicilio.

La joven mostró una leve mejoría, pero la fiebre y el dolor no cedieron.

Ese mismo día por la tarde fue llevada al Hospital General, donde la ingresaron primero al área de Urgencias y horas después a Terapia Intensiva.

“De hecho sus órganos, sus riñones, sus pulmones, pues ya habían dejado de funcionar. Pero como ellos dicen, si el Seguro Social la hubiera atendido cuando la llevó, todo esto no se hubiera prolongado. Por eso ella falleció, porque en el Seguro Social no la quisieron atender”, afirma Zulma.

Antes de que fuera ingresada a Terapia Intensiva, Zulma pudo entrar a ver a su hija. Fue la última vez que hablaron.

“Pues lo último fue nomás que tenía miedo… que tenía mucho miedo, que le dolía mucho, le dolía mucho su cuerpo. Ya se iba, ya no la volví a ver con vida”, dice.

Posteriormente la joven fue intubada sin autorización de la familia.

“De antemano no nos dijeron que la iban a intubar ni nada. Ni siquiera tuvieron la atención de decirnos ‘oiga señora, su hija se puso un poquito más grave’. En el lapso de la noche no nos avisaron nada… solamente Dios sabe si se dio cuenta de que ahí estábamos”, expresa la madre.

La despedida que no llegó

Después de la intubación, Ana Judith falleció. La familia no pudo despedirse y no sabe si estuvo acompañada por el personal médico, pues ni siquiera hay claridad respecto a la hora de la muerte.

En el acta de defunción quedó registrada a las 13:45 horas, aunque una hermana de Judith entró a verla a las 14:00 horas y observó que todavía tenía signos vitales.

A la familia tampoco se le informó que la causa de muerte fue Rickettsia. Sin embargo, en los registros de la Secretaría de Salud el caso quedó documentado como positivo a la bacteria de rickettsiosis y personal de esa dependencia acudió tres semanas después a fumigar e implementar medidas de protección en la vivienda familiar.

Zulma afirma que, si su hija hubiera recibido el tratamiento médico correcto desde la primera visita al Hospital 66 del IMSS, podría haber sobrevivido.

“Yo anduve tocando muchas puertas, pero me las cerraron. Si el IMSS me la hubiera atendido, yo digo que no hubiéramos llegado a esto. Ahorita anduviera pidiendo dinero para pagar, no me hubiera importado. Hubiera preferido mil veces eso a llegar a esto”, dice desconsolada.

Ana Judith quería estudiar una licenciatura en Administración de Empresas en la UACJ. Después de salir del Cbtis 128 presentó el examen de admisión y no aprobó, pero no se dio por vencida.

Había sacado otra ficha para intentar ingresar en el segundo semestre de 2026 y ella y su familia también ahorraban dinero para pagar una universidad privada si no lograba entrar.

Zulma recuerda a su hija como una joven servicial, de buenos sentimientos y siempre dispuesta a ayudar.

“Era la que me ayudaba en todo. Pues era mi todo, era mi niña. Tengo mis otros hijos, pero me enfocaba más con ella”, expresa.

Reportera: Blanca Elizabeth Carmona

Edición: Guadalupe Salcido

Corrección: Jorge López Landó y Enrique Brambila

Fotos: Blanca Elizabeth Carmona

Videos: José Zamora

Diseño e ilustración: Miguel Ángel Leos

Desarrollo web: Raúl Granados

Footer

Transmedia Comunicaciones S.A. de C.V.
Bulevar Tomás Fernández #8587
Suite 201
Plaza Olivos, Edificio A
Col. Parque Industrial Antonio J. Bermúdez
Teléfono 656-682-72-92
C.P. 32470

+52-656-383-25-28

buzon@nortedigital.mx

Aviso de Privacidad

® TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DE NORTE DIGITAL  2026  CIUDAD JUÁREZ, CHIH. MEX.

  • Don Mirone
  • Crematorio del horror
  • Caso Siniestro
  • Juárez Abandonada
  • Especiales
  • Investigaciones
  • Videos
  • Juarenses eXcepcionales
  • Tragedia en Migración
  • Secciones
  • Frontera
  • Estado
  • Política
  • Seguridad
  • Economía
  • Panorama
  • Análisis y opinión
  • Mundo Raro
  • Fama
  • Cancha