En Chihuahua, Salsipuedes puede ser un destino y El Atorón una referencia para llegar. También hay lugares llamados Borregos Quemados, La Garrapata y Última Agua. Sus nombres aparecen en registros públicos y despiertan una pregunta: ¿qué ocurrió ahí para que los bautizaran así?
El recorrido va del municipio de Aldama a las comunidades serranas. Incluye denominaciones que parecen advertencias, otras que remiten a animales y algunas que conviven con un segundo nombre entre paréntesis.
Los documentos permiten ubicarlas. La historia de cómo surgieron requiere, en muchos casos, escuchar a quienes viven ahí.


Salsipuedes y Chorreras, en Aldama
Salsipuedes está documentado en el municipio de Aldama. Una publicación del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre ejidos y comunidades agrarias lo incluye entre las localidades relacionadas con el ejido Chorreras.
Los dos nombres merecen una pausa en este recorrido. Sin embargo, el registro no explica su origen: atribuir Salsipuedes a caminos difíciles o a alguna historia de encierro sería un desatino.
Balleza: de Agua Puerca a Última Agua
En Balleza, el Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales, del INALI, reúne nombres como Agua Puerca, La Garrapata y El Cuerno.
La relación también incluye La Gotera, La Lagartija, La Viborilla y Última Agua. Cada denominación invita a imaginar una explicación, aunque el catálogo no establece las circunstancias en que fueron elegidas.
Agua Puerca figura, además, en documentos del Diario Oficial de la Federación relacionados con un predio del municipio. El Cuerno aparece en reportes estatales sobre atención a comunidades de la región.
Borregos Quemados y los arroyos de la Pata y de la Rata
En Guadalupe y Calvo están registrados Borregos Quemados, Arroyo de la Pata y Arroyo de la Rata.
Una relación de localidades de la Secretaría de Energía permite ubicar esas denominaciones en el municipio serrano. En el mismo documento aparece Llano de los Cristianos, en Casas Grandes.
Son nombres capaces de detener la lectura de un mapa. Pero todavía queda por documentar si aluden a un acontecimiento, a una característica del terreno o a una referencia que solo conserva la memoria local.

Pitorreal necesita apellido geográfico
Pitorreal también forma parte del recorrido, aunque para ubicarlo hace falta precisar el municipio.
Documentos oficiales identifican Pitorreal en Bocoyna y en Batopilas, además de Bajíos del Pitorreal, en Guazapares. La coincidencia recuerda que un mismo nombre puede llevar a comunidades distintas dentro del estado.
También está La Chiripa, en Meoqui, registrada en directorios geográficos. Su nombre suena a algo que salió bien por casualidad, aunque esa asociación no explica cómo fue bautizado el asentamiento.




Entre el Ranchocho y el Ancón del Burro
Hay otra manera de recorrer esta geografía: seguir las comunidades que tienen dos denominaciones.
En Valle de Zaragoza, Colonia Galván aparece también como Rancho Ocho, el Ranchocho de la conversación local. La doble denominación figura en documentos de planeación del Gobierno estatal.
En el mismo municipio, Guillermo Quevedo comparte su lugar en los registros con El Ancón del Burro, mientras que Guadalupe Victoria aparece acompañada de Rojeña.
El INEGI documenta otra pareja especialmente sugerente: Cuatro Vientos (El Atorón). Los directorios de localidades añaden El Toro (La Gallina) y El Ojo del Obispo (Las Varas).
En el municipio de Chihuahua está registrado El Sordo (El Alamito). En Batopilas, la Secretaría de Energía identifica La Sierrita de Barraza (Casa Quemada). Los registros acreditan ambas denominaciones, aunque no establecen cuál predomina entre sus habitantes.


La Gallina, Los Compadres y Rubio
Los directorios consultados ofrecen más pistas en el municipio de Chihuahua: El Picacho (La Gallina) y El Silencio (Los Compadres). Son referencias que permiten ampliar el recorrido, aunque su uso local y sus antecedentes requieren corroboración adicional.
Un caso ampliamente documentado es Rubio, en Cuauhtémoc, identificado oficialmente como Álvaro Obregón. Las propias autoridades estatales emplean ambas denominaciones para ubicar el seccional.
Entre Salsipuedes, El Atorón y Casa Quemada queda una ruta por contar desde sus habitantes: quién eligió los nombres, cómo se transmitieron y por qué algunos sobrevivieron junto a las denominaciones oficiales.
Porque en Chihuahua, preguntar cómo se llama un lugar puede ser apenas la primera pregunta.