A un costado de las vías del tren, en medio del desierto chihuahuense, la estación Tierra Blanca se resiste a morir. Sus muros vandalizados sobreviven al paso del tiempo, al viento y a la lluvia, pero, sobre todo, a la indiferencia de una ciudad que ha olvidado que justamente ahí se libró una de las batallas más importantes de la Revolución Mexicana.
Según la fracción I del artículo 36 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, este sitio se considera un monumento histórico; estaba destinado al uso de las autoridades civiles y militares, pero hasta el fin de semana estaba lleno de grafiti, basura, escombros, animales muertos y muchos otros desechos.




Fotos cortesía: Antonio León
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) describe la edificación como “una antigua estación ferroviaria solucionada en un solo nivel, con planta rectangular y edificada mediante un sistema constructivo tradicional de muros de carga de mampostería de piedra asentada con mortero de cal. La fachada principal presenta una composición simétrica, integrada por 3 vanos principales correspondientes a un acceso y dos ventanas”.
Su historia se remonta al 2 de agosto de 1881, cuando el entonces gobernador de Chihuahua, Luis Terrazas Fuentes, dio inicio a los trabajos de construcción de la línea del Ferrocarril Central Mexicano que comunicaría a Paso del Norte (actual Ciudad Juárez) con el interior del país.
Dos años más tarde, el 23 de marzo de 1883, arribó a la frontera el primer tren procedente de la Ciudad de México, que recorrió más de 2 mil kilómetros en “tan solo” cinco días, un trayecto que tardaba varios meses en las antiguas diligencias que recorrían el Camino Real de Tierra Adentro.

Importancia histórica: Batalla de Tierra Blanca
Durante la Revolución Mexicana, destaca el INAH, el sistema ferroviario adquirió un papel estratégico de gran relevancia. Tanto las fuerzas revolucionarias como las gubernamentales buscaron controlar las estaciones, talleres y convoyes para asegurar el desplazamiento de tropas y el abastecimiento de armas, municiones, alimentos y suministros médicos.
En el marco de la Revolución, ahí se libró la Batalla de Tierra Blanca, relata Antonio León de la Cruz, ensenadense de nacimiento y juarense por adopción, quien preside la Asociación Civil Ojo de Orozco, cuyo objeto social es recuperar los lugares históricos de esta frontera.
Por eso, actualmente lidera los esfuerzos para dignificar este espacio y sacarlo del abandono en el que se encuentra.
No es historiador, solamente un apasionado de la historia, y lleva un par de años investigando sobre la estación Tierra Blanca y la batalla que ahí se libró, así como buscando los permisos del INAH para intervenir el espacio y lograr su dignificación.
“Muchas de las estaciones de ferrocarril se utilizaban como puertos de suministro de carbón y de agua, puesto que el tren era de vapor; pero también se usaban para el tema del telégrafo, que era el medio de comunicación en aquellos años”, describe.
La de Tierra Blanca es de las pocas estaciones que aún quedan en pie, pero ya colapsó buena parte de su techo, sus muros evidencian el abandono de años y se convirtió en basurero clandestino, donde se arrojan llantas quemadas, animales muertos y mucha basura.
Tiene un tema histórico de alta importancia para la región y el país, dado que en ese sitio se libró una batalla que solamente es opacada por la toma de Ciudad Juárez: la Batalla de Tierra Blanca, que tuvo lugar entre el 22 y el 25 de noviembre de 1913.
“Francisco Villa, yo creo que en su estrategia militar por proteger Ciudad Juárez y la frontera, recurre a ese sitio para realizar una batalla muy contundente contra el ejército federal de Victoriano Huerta, a cargo de su general José Inés Salazar”, relata.

Siguiendo el ejemplo del Caballo de Troya, Villa tomó el tren en la estación de El Sauz y escondió a su tropa en los vagones. Se dice que fue tomando las estaciones y secuestrando a los telegrafistas para que no informaran que el tren iba tomado.
Al llegar, logra tomar Ciudad Juárez sin disparar una sola bala porque todo su ejército ya estaba en la ciudad. Al enterarse, el ejército federal de Victoriano Huerta inicia su ofensiva para retomar la ciudad y es cuando las tropas revolucionarias los sorprenden en Tierra Blanca.
“Es una batalla muy cruel, muy fuerte, donde se cuenta que el ejército de Victoriano Huerta va ganando la batalla, José Inés Salazar y el equipo traían tecnología militar y armamento superior al del ejército revolucionario. El sonorense Rodolfo Fierro llena un vagón con dinamita y lo manda a donde está el ejército federal y lo hace explotar”, explica Antonio.
Tras la explosión, el ejército revolucionario logra avanzar y sale vencedor en la batalla.
Si bien esta batalla no fue propiamente en la estación, sí fue en sus alrededores donde se dio esta importante victoria; de ahí la gran relevancia histórica de este sitio.
Actualmente, la estación está casi en ruinas. La edificación cuenta con cuatro pequeños cuartos y dos accesos, pero hace muchos años perdió gran parte de su techo y en sus paredes aún se aprecian lo que parecen ser impactos de bala, evidencia de la cruenta batalla. Algunos muros están a punto de colapsar debido a muchos años de abandono.





Fotos cortesía: Antonio León
Inicia campaña para dignificar la estación
Hace algunos años, Antonio logró recuperar el Ojo de Orozco, la enorme piedra a orillas del río Bravo que se inmortalizó gracias a una histórica foto tomada durante la toma de Ciudad Juárez.
Con el apoyo de un grupo de ciclistas que entrenan en la zona y que se encontraron con estas ruinas, Antonio se acercó a lo que queda del inmueble, hizo un catálogo fotográfico y lo envió al INAH para solicitar autorización para dignificar el espacio. En ningún momento se habla de restauración, solamente de recuperarlo, señalizarlo y dejarlo libre de basura.
Por eso, dice, solamente se va a “dignificar”, todo sin ánimo de lucro, con la intención de formar un pequeño perímetro para que el lugar se vea digno y se conserve el patrimonio histórico de la región, que es propiedad federal porque se ubica sobre el derecho de vía del ferrocarril. Se pretende que, al recuperarlo, pueda recibir visitantes, especialmente a los ciclistas que lo utilizan como punto de encuentro para sus entrenamientos.
Este primer objetivo de lograr la limpieza ya se alcanzó. El pasado domingo 16 de agosto se llevó a cabo la limpieza del sitio, en la cual participaron 20 elementos del Ejército Mexicano, acompañados por más de 50 voluntarios que respondieron al llamado de la asociación civil para abatir más de cien años de abandono.
“Fue mucha chamba y sin el Ejército Mexicano nunca lo hubiéramos podido lograr. Gracias por la colaboración de Gerardo Pisaña, líder de los ciclistas; Elena Valdés, quien nos apoyó con la alimentación; grupos ciclistas como Indios, Espartans, Enviciados, Biker Bros. y Biciamigos; el ingeniero Eusebio Martínez, que siempre apoya este tipo de actividades; Efraín Castañón, presidente del Motoclub Gavilleros de Ciudad Juárez y empresarios como Grupo Médano y Tony Remolques que nos ayudaron con los equipos para llevarnos la basura”, menciona Antonio.
A las 7:00 de la mañana del domingo, todos ellos llegaron al lugar, ubicado un kilómetro al sur de Ciudad Universitaria, al cual se llega a través de una brecha en buenas condiciones. Durante toda la mañana estuvieron trabajando, no solo para retirar la basura, sino para clasificar el material que se ha desprendido de la estructura.
“Lo que se hizo fue remover el material de las losas que están tiradas y se separó en cuatro elementos: piedra, cemento, ladrillo recocido y ladrillo. Esto se hizo de una manera ordenada porque hay partes de la edificación que están a punto de colapsar y vamos a buscar otro permiso del INAH para hacer una pequeña restauración para reforzar las bardas que están debilitadas”, explica.
Una vez eliminada la basura, el siguiente paso es remover el grafiti y reforzar el frente que está a punto de colapsar, para lo cual se requiere la autorización del INAH. Se pretende que, una vez recuperado, los ciclistas que lo usan como punto de encuentro para sus rodadas colaboren con su conservación.
Adicionalmente, el próximo 20 de septiembre se realizará la Carrera Ciclista Ojo de Orozco, la cual partirá desde la estación Tierra Blanca y recorrerá 42 kilómetros hasta la Piedra Ojo de Orozco, que se ubica cerca de la Casa de Adobe, a orillas del río Bravo.
Ya están abiertas las inscripciones en las categorías varonil y femenil de 16-29 años, 30-39, 40-49, 50-59, 60-69 y 70 años y más. Actualmente se encuentran registradas alrededor de 150 personas. El costo de la inscripción será de 500 pesos y se premiará a los cinco primeros en cada categoría.
Ubicación de Estación Tierra Blanca
https://maps.app.goo.gl/gvF613XAmrKPUg7y9