Caos urbano pesa a juarenses: experto

11 diciembre, 2016 | 5:34 am

Antonio Flores Schroeder | NorteDigital

No hay alternativas de solución a ese desorden provocado porque la planificación se queda en el documento, asegura Miguel Ángel Argomedo

Foto: Juan Antonio Castillo

La vida de los juarenses pesa cada vez debido al caos urbano y a la falta de políticas públicas para mejorar la calidad de vida, dice el especialista Miguel Ángel Argomedo en una entrevista con NORTE, en la que además habla del impacto social a causa de la falta de planeación y las presiones inmobiliarias.

Desde su perspectiva, no se percibe en las nuevas administraciones públicas un cambio en los problemas de urbanidad que experimenta la frontera.

– La ciudad experimenta un desorden urbano desde hace 30 años, ¿tiene alternativas de solución y recursos para hacerlo?

Faltan políticas públicas para el desarrollo de la ciudad. No hay alternativas de solución a ese desorden provocado porque la planificación se queda en el documento. Vemos que la gestión y la administración no mejora porque cambia cada tres años y no hay continuidad en los procesos.

El Cabildo y las autoridades municipales apenas si pueden con la carga cotidiana de la presión de los que quieren desarrollar, de los que quieren invertir, de los problemas cotidianos de los juarenses que pretenden certificar una propiedad o hacer algo en su casa, apenas si las autoridades pueden con las tareas elementales, pasa algo muy semejante a lo que sucede con la seguridad, por más dinero que se le invierte, no hay un cambio estructural.

La ciudad es como un tablero de ajedrez donde ocurren todos los fenómenos, entonces si ese tablero no se reconstruye o cambia no tiene por qué funcionar.

– ¿Cuáles son los efectos más visibles de la falta de planeación urbana?

Los efectos de lo mal que estamos no se ven ya en lo bonito o feo, porque evidentemente no es una ciudad bonita, no ha cambiado su perfil desde hace 30 años.

Los efectos importantes son en la calidad de vida de la gente, el desarrollo comunitario de la gente, ese problema no se está resolviendo. Tenemos un problema estructural.

– Esto es en cuanto al Gobierno, ¿pero qué sucede con la sociedad?

Se ha ido avanzando en cuanto a la participación y concientización ciudadana, pero las vías de participación están copadas por organizaciones no gubernamentales financiadas por gobiernos extranjeros, la Embajada, el Banco Mundial y pues son otra forma de poder de quienes organizan la sociedad para que participen en los procesos de validación de lo que finalmente hacen siempre: promesas que no se cumplen.

Las expectativas son pobres porque el liderazgo social no tiene un efecto en la conducta urbana de la gente.

La ciudad está alejada de cómo mejorar su comunidad, cómo vivirla, cómo disfrutarla, de cómo vivirla en comunidad.

No hay banquetas, no hay parques, no se juntan las señoras en los parques, tampoco los jóvenes, y cuando lo hacen es casi un acto subversivo y son perseguidos.

Es una ciudad muy controlada, muy vigilada, sin espacios para una vida urbana digna. Tenemos vida fronteriza, vida laboral, de negocios, de sobreviviencia y algunos privilegiados tienen vida de acumulación y riqueza, pero esos son siempre los mismos.

– ¿A quién beneficia este desorden urbano?

Son solo unos cuantos, los de siempre junto a las empresas maquiladoras que pasan por aquí 12 mil millones de dólares anuales y es muy poco lo que dejan. Si nos comparamos con El Paso tenemos un presupuesto público muy reducido y no hay inversión de nada que se pueda uno sentir orgulloso, el ciudadano está desapegado porque no se puede preocupar por el destino de la ciudad mientras esté preocupado por cómo le hace para sobrevivir.

Por eso la gente se toma a Juárez como una ciudad trampolín, un lugar de paso, de sobrevivencia, muchos con la esperanza de regresar a su tierra natal.

Mucha gente que tiene hijos posuniversitarios se está yendo de la ciudad, inclusive hay muchos estudiantes que están saliendo de la frontera a prepararse a otros lugares del país.

Es un lugar de contención con muchos problemas y los beneficiados unos cuantos que lucran con las necesidades de los ciudadanos.

– ¿Hay esperanza con las nuevas administraciones públicas?

Si algo no se ha renovado desde hace 30 años son los grupos de poder, y vemos que de alguna u otra manera, sean de un color u otro, son las familias Telerín, las “revolucionarias” o las de los grupos económicos quienes se van heredando los puestos de poder.

Son los mediadores para que todo cambie aparentemente, pero en el fondo luchan porque todo siga igual, con las mismas condiciones para ellos, algunos vinculados a los grupos inmobiliarios y entonces vemos desastres que nos llevan a ser una ciudad fallida.

En muchas otras ciudades, quizá más chicas y con menos circulación de dinero, la calidad de vida es mejor, aquí la calidad de vida tiene muchas dificultades, se trabaja mucho desde temprano hasta la noche, las jornadas son dobles o triples, en la maquila les va mejor, porque hay horarios establecidos y si trabajas más te pagan más, pero los demás, los ciudadanos que no estamos en la maquiladora, trabajamos sin estímulos y sin horarios.

La gente se levanta cada día y se enfrenta a una ciudad agresiva y las condiciones poco rentables.

Cada vez la ciudad es mas violenta por eso, cada vez más tráileres en las calles. Hay mucha agresividad en los que manejan y bajo esas condiciones la vida pesa mucho en Juárez.

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