Gabinete de caricatura

18 diciembre, 2016 | 5:00 am

Agencias | NorteDigital

Nombramientos que no se entienden, como poner a un negacionista del cambio climático a proteger el ambiente o a un empresario opositor a subir el salario mínimo al frente de la secretaría del Trabajo, llenan la plantilla del magnate

Foto: Agencias

México.- Donald Trump ha convertido el proceso de selección de los integrantes de su gabinete en un programa de realidad como el que protagonizaba, de acuerdo con Carlos Bravo, académico del CIDE.

Afirmó que hasta ahora hay cuatro grandes grupos que pueden distinguirse: el primero, dijo en entrevista para Despierta con Loret, es el de la ultraderecha; el segundo es el de los militares; el tercer grupo está conformado por millonarios y empresarios y el cuarto son integrantes del Partido Republicano.

Aunque, acotó, “es importante hacer notar que no hay nadie del partido, excepto Reince Priebus. No hay nadie del establishment, lo más cercano fue Mitt Romney, y es una historia muy triste, porque fue contrario al candidato durante la campaña, pero Trump le agita la zanahoria, Romney accede, se toma foto y luego lo desecha”.

El club de los multimillonarios

Trump pregonó a los cuatro vientos su intención de “acabar con la ciénaga de Washington” y defender a los trabajadores. Pero está llenando su gabinete de multimillonarios. Aunque echó pestes sobre Wall Street durante la campaña, su ejecutivo lo está formando con banqueros y exbanqueros, a los que suma viejos amigos, patrocinadores y antiguos rivales. De momento sólo hay un afroamericano y tres mujeres.

“Este gabinete es una parodia. Hombres blancos y mayores que dirigen alguna compañía”, resume el periodista George Packer. En su opinión, la característica esencial de este futuro Ejecutivo no es otra que la imprevisión.

Militarización del gobierno

Tres carteras irán para generales jubilados: Michael Flynn, que será asesor nacional de seguridad; James Mattis, quien podría convertirse en secretario de Defensa si el Congreso lo permite, y John Kelly, al que Trump quiere dar el Departamento de Interior. ¿Militarización de la política estadounidense? “Si esto sucediera en un país en desarrollo, Washington pondría el grito en el cielo como defensor global de la democracia”, escribe Gordon Adams en “The New York Times”.

Y es que según el catedrático emérito de la American University, los militares tienen otra visión del mundo. “Su experiencia les ha llevado a lo que algunos psicólogos llaman deformación profesional: una visión condicionada del mundo, estructurada, jerárquica, estratégica y operativa, centrada en el uso de la violencia militar”. Frente a ellos, los analistas, estrategas y diplomáticos civiles se concentran en enfoques más amplios.

Un racista a Fiscalía

Jeff Sessions, previsiblemente futuro secretario de Justicia y fiscal general, era según un gremio del Senado demasiado racista para un cargo en la judicatura.

Los defensores de los derechos humanos temen lo peor, entre otros un recrudecimiento de las ya elevadas trabas electorales a las minorías. Para sus detractores, Sessions es el antipluralismo personificado.

Conflictos de intereses ¿dónde?

Después, al frente de Medio Ambiente estará Scott Pruitt, quien cree tan poco como el presidente electo en el cambio climático. Así, Estados Unidos está a las puertas de despedirse del Acuerdo de París. El Departamento de Trabajo recaerá en Andrew Puzder, jefe de un negocio de hamburguesas y asados que no cede una pizca por los derechos de los trabajadores ni siquiera a la hora de elevar el salario mínimo.

Además, en una especie de coronación del conflicto de intereses, el presidente del gigante petrolero ExxonMobil Rex Tillerson fue elegido por Trump como secretario de Estado. Tillerson mantiene tan buenas relaciones con Vladimir Putin que incluso Marco Rubio tuiteó que ojalá eso no fuera un atributo positivo para el puesto.

Tom Prince, uno de los mayores críticos del Obamacare, está llamado a ser secretario de Sanidad. El célebre neurocirujano afroamericano Ben Carson, que no da un dólar por la idea del Estado social, será el responsable del Departamento de Vivienda y, con ello, de la construcción de vivienda pública para millones de pobres. Y la futura secretaria de Educación Betsy DeVos lucha desde hace años contra la financiación de escuelas por parte del Estado.

(Con información de Agencia Reforma, Noticieros Televisa y Diario Las Américas)

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