Desarraigo

30 junio, 2016 | 12:00 am

Mixar López | NorteDigital

Alejandro Marcovich escribe con precisión, casi con la de un gacetillero, el bullicio, sin serlo del todo, apenas unos guantazos, un par de injurias, carcajeos menguantes, soberbia infrugífera, contumelia, respeto, confianza y autocontrol

Foto: Internet

Vida y música de Alejandro Marcovich

 

9786074808889-1

 

 

El desarraigo es para el ser humano

una frustración que,

de una u otra manera,

atrofia la claridad de su espíritu.

 

Pablo Neruda

Por Mixar López 

92508e73-1124-40fb-87dc-d5360b211101Es el libro que todo melómano esperaba, la respuesta más sensata, la más certera, la más diestra, la más elocuente. 275 páginas de precisión, autenticidad y naturalidad. Una bofetada de regreso, con guante blanco, puntualidad y un refinado estilo de escritura. Quizá la crónica, el monólogo interior o soliloquio, el diario personal, el parlamento, la anécdota, el relato, la narrativa en su máxima expresión, la quinta esencia, la alta criba de la humildad, la escritura y la impugnación.

Una comprobación del desarraigo, del exilio en el que se vio envuelto, el de las bandas que sugestionaron nuestros discernimientos por años, y de las que fue desalojado de manera insensata. Uno de los mejores guitarristas de México, el sentido común, la intelectualidad detrás de Las Insólitas imágenes de Aurora, la mente maestra en pos de Caifanes, la promesa inaudita de Jaguares. Vida y música de Alejandro Marcovich es el formulario perfecto de cómo abofetear el destino.

Editado por Ediciones B, el libro autobiográfico cuenta con nueve capítulos referentes a su linaje en Argentina, concernientes a la música, la que escuchó de pequeño y de la que formó parte en el futuro, la llegada a México en 1976, su apego por la guitarra eléctrica y “La fuerza del Rock”, de la afortunada falta de religión, del aislamiento de todo esquema, de la identidad cultural mexicana y del escándalo.

Alejandro Marcovich escribe con precisión, casi con la de un gacetillero, el bullicio, sin serlo del todo, apenas unos guantazos, un par de injurias, carcajeos menguantes, soberbia infrugífera, contumelia, respeto, confianza y autocontrol.

En el libro se enfrentan dos personajes, y esa esgrima es quizá, el atributo más grande de Vida y música de Alejandro Marcovich, que funciona a la par como una novela en la que colisionan dos ídolos, ambos tipos anómalos, (Alejandro y Saúl) productos de una educación y de unas circunstancias no precisamente normales, las del Rock en México, las mismas que caracterizan la historia contemporánea del pop y la música azteca.

En vida y música los dos músicos protagonistas crecen en una atmósfera en la que reviven de continuo los viejos enfrentamientos, pues siempre hay alguien en el foco del reflector que está dispuesto a recordar las gestas pasadas.

Vida y música mantiene ese deseo de evitar el enfrentamiento de hombre a hombre, el horror de la disolución, la vergüenza. La guerra en la música no deja de ser arriesgada, pero hasta que llega su hora, es una guerra aséptica, limpia, un tanto deshumanizada. El blanco es un negocio o un oficio, una empresa que mantener de manera seria, nunca un hombre.

El “melodrama” permite visualizar un paisaje moral en decadencia donde se articula, con notable vehemencia, el viejo enfrentamiento del bien y el mal, por más relativo que esto sea.

La perspectiva histórica permite también verificar los referentes filosóficos de las clases de interés en conflicto, así como otros de índole cotidiano propios de la música, el liderazgo, la autoría, el reverbero. Dichos referentes integran la base de las polaridades musicales y las incongruencias estilísticas y morales de los protagonistas.

9786074808889Marcovich habla de ideología inconsciente que se expresa, cual deseo reprimido, en forma de utopías en un mundo de estatuillas. Sin embargo, tales sueños no siempre canalizan otros sueños; a veces lo único que se percibe es angustia, frustración, desesperanza; un alarido exasperado o un silencio heroico.

La inestabilidad de aquel mundo de valores, desfasado y extenuante, trasciende en el enfrentamiento de dos personajes que solo procuran vencer la vorágine, sobrevivir.

La indefensión y el atraso en que se encontraba Alejandro, y un Saúl Hernández víctima de la torpeza y el despotismo, y quien condujo, por primera vez, al enfrentamiento cobarde, violento e inasequible contra aquel modelo puramente creativo, el de Alejandro Marcovich: “fuimos rodeados Gabriela y yo con inmensos elementos del Grupo de Seguridad Lobos para irnos empujando lejos del escenario, cuando de repente sentí que alguien me estaba asfixiando desde atrás… Les suplicaba que dejaran de pegarme, pero más lo hacían… Luego de un trayecto que me pareció infinito, al llegar a un portón me aventaron sobre la banqueta junto con ella. En ese momento sonó el primer acorde de Jaguares”.

Contada casi a manera de conflicto narrativo superior, la autobiografía Vida y música de Alejandro Marcovich, surge cuando las fuerzas en la lucha por la verdad son las del protagonista —y todo cuanto éste represente— y las fuerzas superiores también, al guitarrista, como las del contexto, el tiempo, la provocación o el destino.

Vida y música es un libro que opaca las tan ya débiles y oscuras voces del engreimiento y la presunción, de la jactancia y la enemistad, y es ahí cuando el desarraigo se dota de un significado diferente, porque el exilio es el asesinato de la lengua materna, pero nunca será el homicidio del Rock.

 

 

 

 

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